miércoles, 26 de julio de 2023

El puto amo.

El puto amo

Es difícil, pero si existiese una entidad capaz de personificar lo lenguaraz y chillón con lo mezquino y chabacano y a eso le añadiera la desvergüenza junto a la soberbia adobado todo ello con un poco de ruindaz camaleónica e intolerancia casposa, habría obtenido la síntesis de un espécimen raro. Muy raro. Si además, en ese mismo intento lograse que dicho ser se ganase la vida muy bien en todas las tribunas independentistas que pagamos los independentistas, los otros y los de Huelva, y no sólo que se ganase la vida hoy, sino que se la hubiese ganado toda la vida, con sus 60 años… aunque aparente 70 por desgastes y disgustos, masticando odio, tanto para desayunar, como comer o cenar…, estaríamos delante de un prototipo.

Pues bien. En la Cataluña carlistona de indepes con tractores, de CUPaires de GinTonics en la terraza de Casa Fuster que alternan con lo más granado del payasismo subvencionado tevetresero, señoras del nacionalcatolicismo de misa diaria en primera fila rezando por los políticos presos, jubilados quemando el último cartucho que compense una vida mediocre, en esa Cataluña otrora espejo y hoy lodo, en esa Cataluña de odio y rauxa que nos hacen vivir, ese prototipo es femenino.

¡Que nivel! ¡Que ojo! ¡Que astucia! Con lo listos, mundanos y políglotos que son todos ellos frente a los cavernarios españoles o españolazos– si además vivimos en la Cataluña de la que afirman ser los propietarios aunque sin acreditaciones ni facturas-…

¡Ahora que ya nos habían acostumbrado a gentes, políticos y jueces a estar callados y mirar para otro lado, como si no existiéramos… resulta que vamos votamos a Ciudadanos y la Justicia se activa! Ya es mala suerte, justo, en el último momento del asalto.

No les importa la realidad sino la interpretación que solo ellos hacen de la misma. Por eso siguen con su relato supremacista y xenófobo porque fuera de la lógica del odio no pueden justificar su existencia, porque dentro de la Democracia con mayúscula ellos no tienen cabida, porque se comportan como los racistas que siempre han sido y ocultado, porque no saben que existen derechos individuales ni siquiera que existen individuos con derechos.

Y mientras los convencidos a la causa defienden su derecho al momio y vivir del cuento con sueldos fuera del mercado y seguridad funcionarial, a los que se suman los aspiran a conseguirlo pronto, hay que añadir los miles y miles de simples ingenuos cuyo único pecado es la falta de lectura y sobreexposición a TV3. 
Ellos solo esperan, obedientes, la consigna desde las terminales mediáticas del golpismo; púlpito, prensa, radio y televisión. Esa es su épica y orgullo: hoy lacito, ayer estelada y anteayer el cat en la matrícula o el burro catalán. El caso es que alguien señale su gregarismo y docilidad como fundamental… porque lo es. Porque esa distinción les permite distinguirse de la irrelevancia, del anonimato, de la nada. Son muchos, no son nada… pero quieren pasar por mucho.

También piden libertad para los políticos presos… esos angelitos que han logrado romper y arruinar una sociedad sin haber roto un plato, cosa que necesita explicaciones porque de entrada no se entiende. Pero ahí está la tropa, envuelta de irrealidad e ignorancia, para la que la pérdida de más de 3200 empresas, de prestigio, de consenso… son irrelevantes frente a la obediencia al líder huido.  Patético.

No. No son sus ideas las culpables de la cárcel, lo son sus actos delectivos. Los del lacito amarillo, cuando piensan, deben de pensar todos lo mismo y ese pensamiento enlazado y enlatado, los identifica, les da cuerpo. Tranquilos, podéis seguir llevando vuestro lacito como ayer, porque como no habéis conseguido aún la República aún gozáis de una Democracia, donde no te meten en la cárcel por pensar que alguien debe morir, sino por matarlo. El Código Penal no juzga ideas, juzga actos.

¿Dejaríamos libre a un violador, criminal o pederasta sólo porque nos dijera que dentro de su razón, moral o principios violar, matar o abusar de menores no es considerado un acto delictivo ni tan siquiera reprobable? ¿Y si además hubiese sido reiteradamente avisado que tales acciones lo eran? ¿Tampoco?

¿Podemos imaginar un código de conducta que pudiera anular los hechos delictivos en base a las justificaciones que podrían adornar dichos hechos? Sería no solo la quiebra del Estado de Derecho sino volver a la jungla donde debíamos andar antes del código de Hammurabi, 1750 antes de Cristo, que entre otros establece el derecho a la presunción de inocencia y la Ley del Talión.

¿Cómo va a ser el tránsito de un líder de boato, hecho a golpe de propaganda y que usó y abusó del DOGC para blindarse con fieles, aduladores y palanganeros  con cargo al Presupuesto? ¿Cómo pasar del “puto amo…”, así, sin  más, es decir, en general… del mundo mundial al “puto amo” de Estremera en unos días o semanas? ¿Y cómo va a asumirlo la feligresía que alguien llama secta?

¿Cómo y cuántas veces necesita repetirse un mediocre, patán o no, puto-amo… puto-amo (con m) antes de llegar a creérselo? Yo creo que muchas… aunque su autismo haya controlado el ruido ambiente.

¿No han llegado a los oídos de indepe-asesores ni indepe-voceros ni indepe-abogados, que también son, a su manera, putitos-amitos / putitas-amitas, que existen terapias psicológicas que trabajan eficientemente las patologías centradas en recuperar la realidad perdida… o el oremus?

¿Qué vamos a hacer con los propietarios de los lacitos amarillos cuando acaben de descubrir que ese lazo se les va subiendo un poco cada día hasta que les alcance el cuello de la verdad del presidente que además de desnudo, está en la trena?

¿Se puede pinchar la burbuja de irrealidad propagandística de la revolución de la sonrisa, ahora que la gran maquinaria del odio ya no puede sujetar a sus esbirros de sueldo alto que van abandonando la cantinela de la democracia y participación y hablan ya de muertos… que obviamente no serán suyos porque cuentan con abundantes intermediarios a modo de carne de cañón?

Se han ido los policías, pero tal vez, el Ministerio de Salud y Asuntos Sociales debería ir pensando en reemplazarlos por psicólogos especialistas en depresión. Hay mucha y va a haber más. Aún no ha alcanzado el nivel de pandemia… pero no debemos de andar muy lejos. Decía Nietzsche que la locura individual es cosa rara, pero en partidos, grupos, naciones y épocas, es la norma. 

Y yo, me lo creo.

Juan A. Cordero Alonso
Barcelona, 28 de marzo de 2018

miércoles, 18 de diciembre de 2019

El éxito de la inmersión.

El éxito de la inmersión.

Parece ser que, últimamente, andan los seculares palanganeros y correveidiles del nazionalismo golpista catalán en Cataluña amagando con que quieren dar a entender, así como de tropiezo o refilón, que el tema de la inmersión se les ha ido de las manos. Los veo flojos, muy flojos si los comparamos con la prepotencia que gastaban en la legislatura de los 204 con vicepresidentes cuyas fotos no sacaban a quienes se movían un poco. Ya no digo nada de por donde nos movíamos los que pensábamos, hablábamos y no escribíamos nada porque nada nos publicaba aquello que empezó siendo el régimen del poder del BOE, la moral superior, la corrección política y que va a acabar como el rosario de la aurora… como estamos viendo.

Tan flojos los veo, repito, que he decidido hacer un ligero repaso a mis 40 años de experiencia profesional como profesor en centros docentes inmersionados de la Cataluña de las zonas industriales y sus cinturones, normalmente castellanohablantes, pagadores netos de impuestos a la administración local y autonómica (aquí no tenemos estado, ni tan siquiera estadillo) de las que recibimos más migajas que servicios.

No quiero que se sientan mal nuestros intelectuales de izquierdas, pobrecitos. Escribo esto con ganas de que aumenten su autoconfianza… si es que ello fuera posible, que existen dudas razonables. Sé que todo lo que han hecho ha sido por nuestro bien… Quitaban, y quitan, derechos individuales a los padres y a los hijos en la escuela, pero era para conseguir una sociedad equilibrada, no rota, por el tema de la lengua. Así funciona el partido vanguardia, que son como los listos de la sociedad pero sin oposición ni pruebas de acceso al cargo ni periodos de prueba. Ellos toman decisiones por nosotros mientras, claro, nosotros no seamos tan listos ni tan de vanguardia como ellos, cosa muy complicada por otra parte.

Y aquí tenemos la sociedad no rota que hemos ido creando en los últimos casi 40 años de inmersión, jóvenes no violentos, dialogantes, realistas, amables, respetuosos y tolerantes con los pareceres de los demás como hemos tenido oportunidad de ver reiteradamente en los telediarios de los pasados meses. Los que incendiaban Barcelona, los que cortaban la AP7 en la Junquera, el AVE en Gerona, la Diagonal, la Meridiana y más, debieron de ser policías, monstruos de la extrema derecha y alumnos o ex-alumnos no debidamente inmersionados y marginales, que se infiltraron para romper ese bonito objeto del deseo que es revolución de las sonrisas compartidas con los jubilazis venidos arriba con este proceso kafkiano aunque sigan con cara de pocos amigos.

La inmersión ha funcionado, tranquilos. Tenemos noticias interesantes en las que basamos nuestra aseveración. Así Los datos de las pruebas PISA en Cataluña de 2017 muestran “La ‘escabechina’ de los castellanohablantes en Cataluña: el doble de fracaso escolar” (Ver El Confidencial de 02-03-2017 https://www.elconfidencial.com/espana/cataluna/2017-03-01/informe-pisa-castellanohablante-alumnos-escuelas-cataluna_1340886/). Los hijos de los venidos a trabajar del resto de España, que tanto ayudaron a industrializar Cataluña, fracasan el doble que los de aquí. ¿Y eso es un error?. Yo lo veo más bien como un acierto. Más bien como el resultado obtenido tras un laborioso diseño al que jamás se le puso el más mínimo inconveniente desde ese estado que aquí no existe.

Con que el nazismo en todas sus variantes les den los votos para gobernar en Madrid nuestros grandes partidos siempre han tenido, y tienen, bastante. Que no se rasguen las vestiduras, ahora, de que esto ha ido muy lejos, y menos aún que intenten jugar a la autocrítica porque existen los recuerdos y las hemerotecas. Y cambiar la historia no es tan fácil como escribir el BOE ni comprar voluntades.

No generéis alarma social. Las aguas del río van por su cauce. Los mandamases, empeñados en seguir viviendo en el s. XIX, no desean compartir lo que consideran suyo por decisión divina y son demócratas, monárquicos, republicanos o fascistas según sean de favorables los vientos a sus bolsillos y su derecho de pernada. Nada nuevo bajo el sol: los que recogen los frutos son siempre los mismos y los muñidores también. Todo ello, gracias a Dios y al carlismo de campanario, tan vigente hoy en la Cataluña de estos comienzos de siglo. “A varear el olivar no van los amos, a varear el olivar van los ancianos…” cantaba premonitoriamente Labordeta cuando el monstruo ya adquiría sus primeras formas, allá por el año 75.

Tenemos la fábrica a pleno rendimiento. La escola catalana, si esa que es obligatoria en Cataluña para las clases menos pudientes y optativa para los ricos, funciona a pleno pulmón y trabaja, más bien, en objetivos no específicos como integración social, creación de buenos patriotas, el sentido vectorial de identidad y pertenencia a un territorio y sobre todo el adoctrinamiento al dictado de normas, para no ser apartado del grupo, sin el que no eres nada. Una escola catalana donde el pisoteo constante de la libertad individual es flagrante y ostentoso.

La maquinaria mediática de TV3, las emisoras públicas, las privadas pe(a)gadas a la subvención, que ganan por goleada, los sermones del clero carlista irredento, que también ganan por goleada, funcionan igualmente a buen ritmo. Se encargan de la gestión de los votos de una buena masa de ciudadanos dóciles y genuflexos que han renunciado a cualquier vestigio de racionalidad que pueda cuestionar un sueño que alguien ha dibujado para ellos y ellos han tomado como propio.

Sin tardar mucho tiempo los hoy jóvenes activos reivindicadores, los Cabezas De Ratón, aún sedientos de engaño y ensoñaciones, se convertirán en los parias de la tierra, más que nada porque no hay cargos de calidad para todos, y sólo llegarán para los hijos de los que mecen la cuna y colocan bajo el árbol la manta que recoge las aceitunas, que es más autóctono que las nueces vascas.

Nuestros inmersionados están perfectamente preparados, no temáis. Han salido del insti-guay de buen rollo, a los 18 añitos, sin autonomía, sin saber muchas mates, inglés, física o latín, pero se han tragado entera la Formación del Espíritu Nacional, la nueva quiero decir, la neohistoria que no necesita de datos ni hechos sino de sentimientos de agravio y vísceras, la patraña de que Colón era catalán, de que la Guerra Civil del 36 fue de España contra Cataluña y otras cosas igual de creativas de las que vive mucho mediocre sin cabida en una sociedad no enferma. Y, ¿por qué no van a creer toda esta prole en un futuro fabulado y ventajoso si ya han creído en un pasado tergiversado sin necesidad de documentarse ni de ir a las fuentes? Las fuentes solo son para los que tienen sed.

Este es el gran éxito de la inmersión, no lo dudéis, reemplazar el pensamiento crítico por el pack de las consignas, sustituir la realidad por el mensaje, lo que es por lo que quiero que sea, sentirse uno con sus dirigentes sin serlo, convencerse de que los verdaderos opresores son los oprimidos, creerse que la clase media, apurada (creo que dicen), es la que cobra 6000 Euros al mes. Y hasta que Waterloo está en el Pirineo de Gerona.

Claro, siempre hay excepciones y alumnos díscolos que se escapan del redil. Pero el objetivo ha sido razonablemente cumplido. Yo creo que con nota de Notable.

Al tiempo que todo esto ocurre, seguimos progresando adecuadamente. Seguramente tendremos aprobado general político-republicano en los IES y Universidades, esos santuarios de músculo nazionalista donde ya hace tiempo que se dejó de enseñar lo que se enseñaba para enseñar otra cosa más relacionada con el ciudadano nuevo y la mano de obra barata que trabaje en el futuro para esas pocas familias que controlan el cotarro en Cataluña, que prefieren el pasado al presente, que son los verdaderos amos, que no dan puntada sin hilo y que siempre actúan por persona interpuesta, sea esta Franco, la Iglesia Católica o ERC.

Este es el pago a la heróica muchachada que ha sacrificado sus intereses de formación a la épica victimista impuesta desde aquella ciudad belga famosa por Napoleón pero sobre todo por la Eurovisión de Abba del 74, tan comprensiva con nuestros golpistas huidos, o tres.

¿La inmersión un fracaso? No. O un éxito. ¿Una generación perdida? No. O ganada. Todo depende de por donde ser mire.

Barcelona, 19/12/2019
Juan A. Cordero

domingo, 7 de julio de 2019

Nobleza obliga.



El día 1 de junio de 2017 publiqué en este mismo medio un artículo titulado Una cutrez vial donde ponía el foco en la no acera de la Calle del Jardín de Astorga. Un par de años después veo que se ha corregido el error y se ha arreglado ese entuerto viario que venía durando ya varios años.
Aunque consciente de que las probabilidades de influencia de un escrito en las decisiones de la Casona son pocos -el histórico es largo y contundente-, a mi me gusta pensar que sí. Que sí ha influido quiero decir, aunque solo sea un poquito y perdóneseme la inmodestia que para eso estamos hechos de carne.
El caso es que con la misma libertad que señalé el agravio callejero quiero ahora agradecer su arreglo al Alcalde, al que corresponda, al saliente (lo más probable y razonable), gracias, o al entrante (si es que fuera tan rápido como el rayo), bienvenido. Al Alcalde de Astorga, a esa institución que, más allá de los partidismos e incluso de las ideologías debe deberse a los astorganos, a la mayor parte de ellos.
Y tras el agradecimiento, y aprovechando que estamos en los inicios de una nueva andadura, me gustaría utilizar estas líneas para escribirle, a modo de carta a los Reyes Magos, unas letras a nuestros nuevos representantes consistoriales.
Se acercan tiempos de pactos, de pactos no sólo con los de la misma cuerda, que son preferibles y deseables pero no siempre posibles. Se acerca la cultura de pactos sin cordones sanitarios. Ahora, cuando los inventores de dichos cordones están probando los efectos de su propia pócima, hemos de denunciar tanto a los autores con copyright del artefacto como a los emuladores del mismo. A los primeros por encender la mecha y a los segundos por engañarnos y supeditar millones de votos a las decisiones de un césar y unos cuantos monaguillos.
Han habido unas votaciones. Han habido problemas con el recuento y los Tribunales han respondido a las quejas y las reclamaciones. Fin de la pantalla.
Ahora desde el nuevo Ayuntamiento toca pactar y mandar, sin soberbia, sin acritud, sin revanchismo, en positivo. Hay mucho campo donde hacerlo y cuantas más fuerzas tiren del carro en la misma dirección, mejor. No sobra nadie.
Priorizar las actuaciones sin olvidarnos de la gran asignatura pendiente, que va más allá de reforzar la Cultura, espacio donde se han logrado altas cotas de eficiencia.
La gran asignatura pendiente de Astorga (y no solo de ella) se llama “Diez mil”. Ese es el gran reto porque por debajo de 10000 habitantes la ciudad puede estar empezando a desaparecer. Primero lo habrán hecho el Juzgado, la Policía, el Registro, el Ambulatorio, después tal vez la Escuela de Música, el Cuartel, la Escuela Oficial de Idiomas… Después, poco a poco, lo irá haciendo todo lo demás.
Priorizar el anclaje de la población joven al territorio, priorizar el trabajo autónomo reforzando la tecnología y las comunicaciones, priorizar el empadronamiento de gente que algún día se fue de Astorga, pero no del todo, y a la que tal vez no le importe volver aunque sea, de momento, sólo nominalmente, y tantas otras cosas. Todo ello sin dejar de abrirse al turismo ni dejar de potenciar la cultura… pero analizando muy bien los costos, porque el dinero público, no solo no es que no sea de nadie, sino que es de todos.
Pasar la página del “enredo” y dejar de “enredarse”. Hacer de la transparencia una máxima más que un eslogan, dar al concepto “nosotros” un contenido más inclusivo que frentista, a la palabra dada una promesa más que un incumplimiento futuro, superar la superioridad moral con una moralidad más llana, asequible, cercana y simple.
Todo un desideratum para el nuevo Ayuntamiento en el cual deben actuar los órganos de gobierno en calidad de tales y también la oposición como contrapeso o contrapoder señalando los fallos, negligencias, oscurantismos… e incluso aplaudiendo las acciones de gobierno con las que puedan coincidir.
Gestos humanos que dignificarían el oficio de nuestros administradores… tan cargado de desencanto, de usos no correctos y abusos, de prácticas irregulares, de mercadeo, etc.
Suya es la palabra, señores regidores. Nuestra, la observancia y la mirada atenta a lo que dicen y sobre todo a lo que hacen y cómo lo hacen… De todo ello les mantendremos debidamente informados.

Juan Antonio Cordero


viernes, 21 de diciembre de 2018

21 D


Estaba esperando este día como los niños esperaban los Reyes Magos. Y por fin llegó. Me levanté pronto… porque no duermo mucho y  tomé mi descafeinado con leche… sin el que no soy nadie. A las 8:30 ya estaba en la calle con mi Galaxy Note 8 en la bandolera, dispuesto a fotografiar realidades alternativas a las de todos los días, es decir, el apocalipsis anunciado por los medios de la cosa nostra… al menos.

He bajado por la Rambla del Poble Nou, hasta el mar. Poco tráfico y mucho pequeño comercio a la expectativa, con la persiana a medio bajar. De allí por las Gemelas hasta la Estación de Francia, con gente gritona gritando delante del Hotel donde estuvo Sánchez.
Uno esperaba que los CDR (Creativos De la República) fueran más originales, pero no”… que si la opresión, que si la libertad de los presos, los lazados amarillos, las esteladas. La misma coreografía repetida y cansina… con pocas variantes. Y es que “lo que natura no da, Salamanca no presta”.

No eran muchos, desde luego muchos menos de los que cobran y viven directa o indirectamente del momio… aunque ciertamente no me paré a contarlos… porque no paran de moverse. Bueno no todos, que hay jubilados y señoras bien peinadas, jubiladas o no, de misa y hostia diaria, de movilidad más reducida.

Todo es transversalidad, igualdad y germanor (unión entre hermanos) bajo el paraguas de la República. Es como una unión mística. No hay jerarquía, ni clases sociales, ni diferencias entre Pedralbes y Santa Coloma, ni entre el burgués y el parado. Es una repartición de roles: unos, los más, son los que mueven el árbol y hacen ruido; otros se dedican a recoger las castañas que caen; otros son los que las asan, y por último, los otros, los menos, los de la sonrisa, son los que se las comen.

Un poco decepcionado porque la realidad ha quedado bastante alejada de las expectativas que se habían creado, con media docena de fotos sin chicha de aspirantes a Che Guevara con caras más bien frustradas por el timo (lo que no me extraña porque les han cambiado a los mossos de lado), sin barricadas ni piquetes informativos… me vuelvo a casa. Me vuelvo a casa como un intrépido reportero de guerra que cuando llega al campo de batalla… acaban de firmar la paz. Todas las tiendas abiertas a las 11 de la mañana. ¡Vaya un fin del mundo! Los niveles de adrenalina… ni se han movido. Seguro.

Claro que pensándolo bien… no ha estado mal este 21 D. Hay cosas positivas que no se pueden dejar de mencionar. Por ejemplo, el tráfico ha sido mucho mejor gracias a los cortapistas allende Barcelona, a la apertura escalonada de las pequeñas tiendas a medida que no iba pasando nada, y a cierta permisividad administrativa con la no asistencia a los colegios… etc etc.

Otra cosa a agradecer es que los laceros amarillos que pupulan habitualmente, cual zombis, por Barcelona a modo de ocupación del territorio, sean muy disciplinados y vayan donde les digan. Y hoy les tocaba por los alrededores de la Llotja… Un alivio para los que no nos gustan ver tanto lazo  amarillo, símbolo del supremacismo y de la xenofobia.

Tampoco ha estado mal que nuestro Gobierno, con b, se entere de lo que pasa en Barcelona y en Cataluña. Vienen un día a una reunión y se traen 1000 policías… porque no se fían.
Algunos no lo tenemos tan bien. Vivimos aquí, creemos en la Constitución, y cuando hemos necesitado al Estado, éste se ha llamado Andana. Hemos tenido que buscarnos la vida ante un Estado inexistente en Cataluña, aguantar, resistir,  pagar colegios privados para librarnos del adoctrinamiento de nuestros hijos en centros públicos (y aún asi...) , hemos tenido que renunciar a la Cultura en español porque aquí la lengua de Cervantes no recibe ayudas, sólo agravios. Y además, tenemos que pagar impuestos para que los medios de comunicación públicos nos ignoren o nos desprecien.

Esto es lo que hay. Esto es lo que ha habido durante décadas mientras unos u otros miraban para otro lado… con los votos de Convergencia.
A partir de hoy ya no podrán descalificar ni ningunear a quien pida lo mismo para aquí que lo que ustedes han traído consigo, un Estado con más presencia en Cataluña, donde se respeten los derechos individuales, donde no haya ciudadanos de primera y segunda, donde se aplique la ley contra todo aquel que la inflinja. No hay un nacionalismo bueno y otro malo.  Siempre es excluyente aunque estos rasgos puedan ocultarse a quien no quiera verlos o aunque se vista de seda.

Ustedes mañana ya no estarán. Se habrán llevado a los Policías, los Guardias Civiles y los helicópteros que los protegieron, y nosotros seguiremos aquí, solos, carentes de símbolos y cada vez con menos esperanza. Nosotros no podemos, como Ustedes, llevar el Estado en la mochila, ni vivir en un Estado de quita y pon.

Pasado mañana, seguramente, les ayudarán a aprobar los Presupuestos… que es lo han venido a negociar a Barcelona. Mientras, nuestro Presidente y sus Ministros se seguirán haciendo cada día un lío entre las de cal y las de arena que tienen que ir administrando a cada nueva situación.

Tengan todo esto en cuenta sobre todo antes de interpretar posibles resultados adversos de futuras encuentros electorales, con esa rapidez de reflejos que les caracteriza, echando balones fuera y proyectando en otros los resultados de sus propios errores o inacciones.

Juan A Cordero Alonso
Barcelona, 21 de Diciembre de 2018




domingo, 14 de enero de 2018

Historias de un perdedor enajenado

El Carlismo del Siglo XXI, ya no es lo que fue. Quedan, ciertamente, todavía, los campanarios y los emplazamientos territoriales tradicionales, que siguen siendo los mismos graneros de entonces y aún están dando buenas cosechas en el Amer, Berga, Verges, Priorat… El Estado Liberal y de Derecho, la apertura comercial, la globalización, incluso la industrialización son, como eran hace cerca de 200 años, sus enemigos. El progreso es el gran miedo del Neocarlismo.

El Franquismo necesitó a acotar la palabra Democracia con el adjetivo Orgánica, para que el nuevo concepto se ajustara a su realidad, y el Neocarlismo necesita retrotraerse a la etimología de la palabra para apropiárselo: “Textualmente entonces, «democracia» significa «gobierno de los artesanos y campesinos», excluyendo del mismo expresamente a los ilotas (esclavos) y a los nobles.” (https://es.wikipedia.org/wiki/Democracia_ateniense).
Pueden Ustedes sustituir artesanos por ferreteros, campesinos por payeses e ilotas por no golpistas, es decir, unionistas, españolazos o constitucionalistas. De los nobles, mejor no hablamos. Existen pocos… y sin título.

Debe ser por eso que no andan deprimidos, ni tan siquiera afectados, por la pérdida de empresas en Cataluña. En el fondo yo diría que están contentos ansiando una pérdida de peso económico y poblacional de la pujante Gran Barcelona que pueda reforzar su “cuanto peor, mejor”. Menos mal que tenemos Tabarnia, que si no…tendríamos que inventarla.

Se acuerdan de aquel dicho, creo que fue en el Congreso de los Diputados “Saquen sus sucias manos de las Instituciones Catalanas, que éstas (las Instituciones Catalanas) ya tienen dentro otras manos más sucias que las suyas, para las que nosotros estamos trabajando”. Bueno, no sé si la cita era así exactamente, por lo que pido disculpas si no se ajusta a la literalidad de la misma.

Eso es lo que quieren, que nadie meta las narices en sus negocios del 3 al 5% o más. Ni España ni Europa, ni nadie que intente controlar sus juergas, su adoctrinamiento, su ideario, sus prebendas y estafas, sus privilegios y sus corruptelas, que no se vean sus manejos ni sus cuentas, que sus medios, sus hojas semanales, sus púlpitos y sus telediarios rijan la sociedad, nos digan lo que es bueno y malo con editoriales lo más conjuntas posible… cosas, todas ellas, que ya han ensayado con probada eficiencia.

Una democracia donde no participen los iliotas, y si participan, que vean reducida su capacidad de voto lo suficiente como para hacerla disuasoria. Volver a 1714, mucho antes de las Cortes de Cádiz de 1812, y de los derechos humanos, del sufragio universal y de la Revolución Francesa. No se conforman con menos.

Ese es su afán, debilitar al Estado para poderle arrancar parcelas, cada vez mayores, de control único de lo autóctono y mientras se comparte sin ningún rubor el control sobre lo autóctono de los demás. Así fue en el XIX y lo sigue siendo en el XXI.
¿Se acuerdan de Serrat en “Decir amigo”? “…lo tuyo nuestro / y lo mío de los dos..”.  Pues no. El Carlismo no es Serrat. El Neocarlismo es “Lo mío, mío y lo tuyo de los dos”.

Los carlistas … andaban divididos sobre la manera de apreciar la cuestión electoral, pues mientras unos opinaban en favor del retraimiento, otros por la coalición con los republicanos a fin de combatir unidos al Gobierno en las entonces futuras elecciones, otros se mostraban partidarios de luchar solos, y otros, finalmente, por echarse al campo para hacer prevalecer sus derechos e ideales.”
No. No es un trozo de artículo de La Vanguardia puesto aquí con copia y pega, no. Este texto tiene cerca de 150 años. Está referido al día 1º de marzo de 1872, y se puede leer en “La última guerra carlista en Gerona y su provincia, pg 33. El primer chispazo, de Don Josep Grahit i Grau (1956).

Las mismas ideas, las mismas revueltas, las mismas inquinas que hoy. Y llaman a los demás inmovilistas. Todo sigue igual, excepto dos o tres  cosas.

Una. Ahora no reconozco ningún Zumalacárregui, entregado, con honor, que asuma el sacrificio y la vida difícil en base a la rectitud de sus ideas. Ni tan siquiera a Ramón Cabrera, menos destacado que en anterior, pero que hizo sus pinitos unificando y organizando las partidas de Cataluña Aragón y Valencia en la 2ª guerra Carlista a las órdenes de Carlos VI. Mas bien veo manejo, fanfarroneo, envalentonamiento en casa propia y endeblez ante los jueces. Todo menos honor y convicción.

Dos. Nuestro Neocarlismo aparte de compensar el tembleque de sus rodillas con grandes palabras huecas, ha sido, y es, un niño malcriado sin curtir en la dificultad que ha llegado a la conclusión, esparcida como una epidemia, de que las cosas basta con desearlas para tenerlas. Eso sí, mucha creatividad, tanta que han acabado despreciando lo real y lo han sustituido por lo simbólico. Todo ello con técnicas agresivas de propaganda: derecho a decidir, voluntad de un pueblo, revolución de las sonrisas… y TV3 con sus loritos y el chocolate.

Tres. Mucha mediocridad y mucha soberbia mezclada con ignorancia. Tanta, que las mentiras que contaban a los parroquianos para subirle la moral han acabado por creérselas ellos mismos resultando ser los engañados más afectados, su principal efecto colateral.

Al “Dios, Patria y Fueros” se le ha caído el “Rey” ¿Dónde está el Carlos VI, como actuante de falso rey? ¿Acaso es el de Bélgica? No tienen Rey y por eso viran, en el SXXI, a la República, cuyo significado, tal vez desconozcan, como desconocían hasta ayer el significado y concepto de la palabra Estado.

Patético y obsceno, además de inmoral y ridículo, pero ninguna sorpresa. Hace años, en Alemania, la sociedad más avanzada, culta y desarrollada de Europa, también la serpiente populista incubó el huevo de nazismo… mientras la mayoría miraba para otro lado, sentía y acariciaba la diferencia y buscaba un enemigo exterior expiatorio de sus males. Y lo encontró en el odio. Y el saldo fue de 60 millones de muertos. Europa, creo, aún está vacunada ante el Nazismo y el Fascismo.

Confieso que hasta ahora nunca me he creído del todo aquella leyenda del pollo que sigue corriendo después de separarle de un tajo la cabeza de su cuerpo… pero la verdad, es que viendo al enajenado por Bruselas con un lazo amarillo rodeando su cuello… me entran serias dudas respecto a la leyenda del pollo.

Tal vez sea verdad que el pollo pueda seguir corriendo sin cabeza… pero en ese caso ¿qué pensara la cabeza del cuerpo que corre descabezado? ¿y que sentirá el cuerpo que sigue corriendo sin entrada de órdenes de su cabeza que rueda por el suelo?

En fin, vamos a dejarlo por ahora, porque esto se está poniendo complicado y son la 1:36 A.M.

Juan Antonio Cordero

domingo, 24 de diciembre de 2017

Yo no soy catalán, soy de Barcelona.

¿Un título sólo provocativo? Tal vez. ¿Un reto a los lingüistas para encasillar la figura literaria? Puede ser. ¿Un estado de ánimo que refleja una fractura? Quizás. ¿Un deseo ante tanta desfachatez, despilfarro y soberbia? Lo más seguro.
Dejo para el lector la elección libre de la respuesta y le ruego que me la comunique para ver si eso ayuda a reconstituirme.

Hoy es 23D dos días después del 21D, otra fecha para la historia... y ya van desgraciadamente varias. Hoy, repito, leí de  buena mañana la prensa online. Un editorial y un texto titulado “La Comunidad Autónoma de Barcelona” firmado por Carles Enric López, creo que me van a ayudar a superar el trago de tanta mentira, trampa, de tantos engañadores y engañados, cada cual más feliz. De tanta y tan larga revuelta carlista, de tanta señora, canosa de peluquería, acomodada, de misa diaria y desayuno de café con croissant en el bar de la “esquineta”, que hoy es convergente y mañana será chino, de tanto señorito financiador del “procés”, de tanto cortijo y de tanto jornalero del PER catalán cuyo sueldo ganan más por sonrisas impostadas y falsas, que por peonadas.

Yo no soy un catalán de esa Cataluña, sino de otra, de la que trabajó y trabaja cada día, de la Cataluña de los salarios reales (no sueldos políticos), de la que no complementa el salario con mordidas en negro por exhibición de músculo patriótico, de la que sufre cuando sufre la economía real y la fuga de empresas, de la que no se mueve en coche oficial ni aspira a hacerlo, de la que no ve TV3 porque, aunque la pague, no es la mía (la verdad es que no hay ninguna mía y las detesto a todas casi por igual), de la que se siente catalana, española y europea y que hará todo lo posible, que es mucho, por seguir siéndolo.

Y les regalo su catolicismo, su conservadurismo, su tradicionalismo, sus misas y sus beatas, sus arzobispos, sus altos funcionarios de tan alto sueldo como mediocridad, sus púlpitos, pulpitos, homilías, altares y sacristías cuenta votos, sus niños de papá con look izquierdoso y ocupa, con su marxismo de criada en casa, Visa Premium, ropa y gustos caros. Y si hace falta, aparte del regalo, les doy propina. Para Ustedes todo.

Ayer no tuve ocasión de ponerme a escribir porque estuve muy ocupado teniendo mala leche todo el día, pero eso son problemas internos.  
Soy catalán por imperativo legal, que viene a ser algo así como “soy catalán porque alguien distinto de mi ha decidido que lo sea, pero que no entra dentro de mis convicciones más profundas”.  Vamos, que como barcelonés, eso si, me siento mucho más cercano a los problemas que sufre cualquier madrileño, parisino o neoyorquino relativos a la contaminación, transporte, inseguridad o cómo se gasta el dinero público que sale de mis impuestos, que a los de un vecino cualquiera de la “terra ferma” u otras… con todos los respetos (creo que desde la Cataluña profunda, tampoco le importan demasiado mis problemas urbanos).

El Editorial “Que no cunda el pánico”, trata de relativizar el éxito indepe-golpista… que si siguen bajando, que si lo tendrán difícil, que si el 155 está ahí (aunque yo crea que ha sido propagandísticamente neutralizado con TV3). Bien. Me interesa más el texto de Carles en el que se plantea la constitución de la Comunidad Autónoma de Barcelona.

Reconozco que el comienzo del texto me sonó más a irónico que otra cosa, pero a medida que iba leyendo la línea de argumentación, iba viendo el paralelismo con muchas ideas que llevamos oyendo mucho tiempo, si bien, cambiando los nombres del verdugo y la víctima. Así, el España nos roba tan usado por el golpismo catalán, es cambiado por La Generalitat nos roba, dicho desde Barcelona, dándole a probar al golpismo una dosis de su propia medicina.

Yo, personalmente, no critico los lógicos traspasos de renta de zonas con más PIB, en los que creo por sentido de la solidaridad… sin que ello sea firmar ningún cheque en blanco a los gestores del dinero público, pero si soy muy sensible a los atropellos del golpismo catalán, que simplificando, y en mi caso, son básicamente cuatro.

Uno. No tolero ni la mentira, ni la soberbia, ni el supremacismo, ni el racismo… por muy disfrazado de sonrisas, de buen rollo, o de lacitos amarillos… que venga empaquetado. Tampoco el desprecio por la economía y el bienestar, sobre todo de los más desfavorecidos.

Dos. No tolero que me toquen mi estatus como barcelonés y español que soy. Quiero seguir siendo tan español como cualquier madrileño en Madrid y defiendo que cualquier madrileño sea tan barcelonés como lo soy yo en Barcelona.

Tres. No admito tampoco que me saquen de Europa ni del Euro. Quiero moverme como español dentro del Espacio de Schengen y como español y europeo en el resto del mundo. Y llevar dondequiera que vaya una ciudadanía española/europea y una moneda solvente.

Cuatro. Entiendo potenciar el voto rural frente al urbano. Pero que mi voto valga tanto menos que el de otras zonas, no es justo. ¡Que poca prisa en corregir el desfase del reparto de población del censo del 79… con el que se encontraron! Debe ser la única ley española que no les importa cumplir ni seguir cumpliendo.

Si esto, Cataluña, va a seguir siendo como los últimos años, tal vez lo que nos cuenta Carles Enric López no sea ni una ironía ni un cuento. Tal vez sea un desiderátum.

Parece ser que ya hay quién ha dado los primeros pasos en este sentido, quiero decir en el sentido de no tolerar que la provincia que genera el 81,5% de los ingresos de la Generalitat de Cataluña y a la que ésta solo destina el 65,5%, sea ninguneada a la hora de traducir los votos en escaños al Parlament. Los de Barcelona pagamos más, vale. Eso no es lo que estoy criticando en este momento. Lo que critico es que además de eso, nuestra capacidad de decisión sea sensiblemente reducida a la que correspondería a nuestra población en favor del más puro carlismo provinciano que aún piensa que a la Ley y a la Democracia se la puede parar con tractores en la Gran Vía de Barcelona.

Y también parece que puede tener recorrido el hecho de pedir y/o exigir que Barcelona pueda ser una Comunidad Autónoma uniprovincial, como Asturias, La Rioja, Madrid o Murcia donde se respeten más nuestros derechos como ciudadanos. Ningún problema con nuestros hermanos de Lérida, Gerona (Tarragona no está tan ruralizada)… pero mejor separar las churras de las merinas. Que no se esfuercen “els pagesos” en comprendernos a los urbanitas de Barcelona. No. Que vivan con sus recursos y se paguen la independencia con su propio dinero, no con el mío.

Por otra parte el artículo 144 del Título VIII de la Constitución en su  Capítulo Tercero referente a la Comunidades Autónomas, prevé esa posibilidad en determinados supuestos que es necesario estudiar. Esta es la literalidad del articulado:

Artículo 143.1.
En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título y en los respectivos Estatutos.
Artículo 144.
Las Cortes Generales, mediante ley orgánica, podrán, por motivos de interés nacional:
a.- Autorizar la constitución de una comunidad autónoma cuando su ámbito territorial no supere el de una provincia y no reúna las condiciones del apartado 1 del artículo 143.

Alguien dijo hace poco “que empiece el mambo”. De acuerdo, que empiece.
No sé si sabremos bailarlo tan bien como otros…, pero, aunque nos va pesando la edad… ya lo bailamos en su momento delante de grises de verdad, en los años 70, antes de las postverdades, cuando si te rompían los dedos de la mano uno a uno (un ejemplo)… decías que te habías caído de la bicicleta. Tenemos todo el derecho del mundo a tomar algunas clases de baile. Claro, con permiso de los bailarines profesionales.

Ah, y es posible, que este mambo ayude a redimensionar el independentismo, que para mí, sigue muy hinchado. Es más, les voy a contar un secreto que sale de mis propias conjeturas y entendederas, que les confieso, tirando de histórico, tampoco son tantas.

Hay independentistas que votan como tal a sabiendas de que su voto no ayudará a que Cataluña sea independiente, o lo que es lo mismo, tras asegurarse de que podemos “montar un buen pollo en Madrit” con costo bajo o cero para ellos, ya que los demás, lo demás, les importa un bledo. Esto es un hecho que solo hace falta cuantificarlo.

En ese sentido, el 155 ha actuado como el agua de la piscina en el que tanto frívolo se ha tirado de cabeza… Ahora sabemos que el 155 es muy profundo, tanto que sin Iceta, que parece ser el dueño del PSOE, tal vez, podría haberse limpiado TV3 de basura mediática, de humoristas con empresas privadas extractoras de dinero público, palanganeros, intelectuales de medio pelo, altos funcionarios con sueldos estratosféricos…etc…etc..etc. Y tal vez, con el adoctrinamiento en las aulas y la Inmersión lingüística. 
Bienvenida Barcelona via fora. Vamos a bailar todos: el mambo, el tango, el chotis o lo que haga falta.

Juan Antonio Cordero Alonso

viernes, 10 de noviembre de 2017

El derecho borroko

Hace unos días, dicen, hubo una huelga general. En Cataluña, la sobre-representada de voto, la de las esencias, la Carlistona, no lo sé, ni me importa. En Barcelona, no. Cortes en las vías de acceso a Barcelona tanto de tren como carreteras y autopista, sí. Bastantes.
Claro que, vista la actitud tan desenfadada que tenían tanto Mossos, como Policía Nacional o Guardia Urbana de Barcelona para no interrumpir los cortes de tráfico, hasta  media docena de collas de jubilados, entre los que me encuentro, podíamos haber provocado los mismos efectos con mucha menos logística, aparato y ruido.

Que buen rollo en Gran Vía con Rambla del Poble Nou, por donde pasé caminando de ida a la playa, y de vuelta, con una diferencia de una hora y media más o menos. Cinco Guardias Urbanos y dos coches patrullas de Mossos, protegían a la cincuentena de borrokos, pertrechados tras vallas, cedidas o al menos toleradas, por el Ayuntamiento borroko de Ada Colau, que por cierto, también cobra impuestos a los que no pueden ejercer su derecho de entrar o salir libremente de Barcelona.

La ida, a las 9:30, unas 50 o 60 personas. Bastantes de estética ocupa, jóvenes con caras no sufridas por el trabajo ni por la responsabilidad, con dos o tres banderas indepes, disfrutaban y bailaban con el acontecimiento borroka. Otro grupo de jóvenes, de algo más edad y distinta estética, paniaguados, con caras de mandados (dos palabras) que, más que disfrutar, debían de cumplir órdenes seguramente de Soto del Real. Había también algunos jubilados, individuales, sin grupo, como perdidos, con la mirada ensimismada, también perdida, en el infinito horizonte de la independencia, mucho más allá de las largas colas de coches a los que ellos arrebatan su derecho de trabajar o de entrar en Barcelona. Y también alguna señora de misa diaria que parecía estar recién salida de una proclama del Obispo independentista de Solsona, Xavier Novell, que ha sustituido los Evangelios y la Biblia por el catecismo golpista del fascismo catalán. Entre ellos no se hablan, seguramente tampoco se soportan, pero ahí están unidos en la ilegalidad y el odio a España, la Democracia y el Estado de Derecho.

A la vuelta, 10:30 u 11, el número de aguerridos soldados de la lucha callejera había aumentado hasta 80 o 90. Ya se sabe que los ocupas no son muy madrugadores. Entre el café, los primeros porros y el acicalado, se les echan las 11 o las 12 de la mañana encima sin que se den cuenta. A esta hora ya han desaparecido los jubilados y las Santateresas de Jesús. Los primeros, más bien incontinentes por cuestiones de edad, cansados y las segundas... a hacer la compra y la comida.
Ya solo quedan los piquetes de esos "trabajadores" especializados en vivir sin trabajar, tirando del momio, de la subvención o de la ocupación que le procura la sociedad que rechazan. Todo de buen rollo, eso si: música alta, cerveza y porros. Que no falte de nada. Hay quién dice que las FCSE los provisionaba o aprovisionaba de chinas... pero yo no me lo creo.

Claro que a nuestra alcaldesa, dados sus orígenes, tampoco se le puede pedir mucho más. Y es que no todos podemos entender fácilmente que nuestro Ayuntamiento priorice los derechos de los salteadores a los ciudadanos que viven de su trabajo diario.
Una cosa es mirar para el otro lado, y otra, provisionar o permitir el uso de material propiedad del Ayuntamiento para hacer más efectiva la paralización de Barcelona.
Una cosa es ser respetuosos con los derechos, y otra, reforzar unos, los de los saboteadores, a base de pisotear los de los usuarios de vías y transporte público.

¿Nadie va a afearle esta actitud? ¿Nadie va a querellarse por su sectarismo? ¿Hasta cuándo seguirás abusando, Catilina, de nuestra paciencia?

No hay derechos humanos de primera y de segunda, señora Colau. O son todos de primera, o no existen. !Cabalguen sus contradicciones con sus propios caballos!, no con la ciudadanía, que bastante tiene con pagar impuestos y aguantar sus impertinencias. Den respuestas aceptables dentro de las competencias locales que tienen, que para eso les votaron, y dejen de malmeter en ámbitos donde no han sido elegidos y, por tanto, le son ajenos. Tiene trabajo con los del Mobile, y si le sobra tiempo puede seguir con la inseguridad, el turismo, la contaminación, el tráfico, la limpieza de calles... Que no es poco.

Y a todo esto, algunos de los furibundos ideólogos del nacio-fascismo catalán andan haciendo autocrítica. ¡Que digo, autocrítica! Confesándose engañados por las mentiras de los políticos que ellos han llevado en volandas días, meses y años. Que ellos no sabían, dicen.

Toni Soler, un cómico que sólo divierte a la mitad de la población porque sólo hace chistes con la mitad de la realidad, enriquecido por TV3 con los impuestos de las dos mitades, comisario de los actos del Tricentenario de 1714, etc. etc, nos dice ahora que los políticos les estaban mintiendo, que fueron intoxicados, pobrecitos, como si no existiera la hemeroteca.

Enric Juliana, que sigue sin dar una a no ser a toro pasado, de la Vanguardia, ha mutado de redactor de la Editorial Conjunta, de tapar la boca a la opinión disidente, junto a José Antich (antes en La Vanguardia y ahora desde El Nacional), de blindar el Grupo Godó del viacrucis de la crisis económica que padecieron el resto de rotativos y medios de comunicación, gracias a las generosas subvenciones y anuncios de la Generalitat, para la que trabajaban. Ahora, digo, anda echándole la culpa del procés a los rusos... que también lo debieron de intoxicar.

Otro recién caído del caballo es Jaume Barberá, que en poco tiempo ha pasado de pedir la DUI desde la amarillista y pervertida prensa nacional-golpista, a recriminarle a los responsables políticos que habían mentido con las expectativas de la independencia. ¿Por que se autoexcluye de la amplificación de mentiras sobre expectativas si él era uno de los botones más potentes del amplificador? De lo que dicen los otros, son responsables los otros. De lo que dices tú, no busques responsables... a menos que te confieses un enajenado mental durante una buena parte de tu vida última.

El corrimiento de tierras puede formar parte del sainete y puede ser muy divertido ver como los Generales se degradan hasta llegar a Oficiales, los Oficiales se hacen Tropa y la Tropa se cambia al enemigo. Un buen final de ópera bufa para el más cansino de los procesos.

Juan A. Cordero Alonso
Barcelona. 10 de Noviembre de 2017