El puto amo
Es difícil, pero si existiese una entidad capaz de personificar lo lenguaraz y chillón con lo mezquino y chabacano y a eso le añadiera la desvergüenza junto a la soberbia adobado todo ello con un poco de ruindaz camaleónica e intolerancia casposa, habría obtenido la síntesis de un espécimen raro. Muy raro. Si además, en ese mismo intento lograse que dicho ser se ganase la vida muy bien en todas las tribunas independentistas que pagamos los independentistas, los otros y los de Huelva, y no sólo que se ganase la vida hoy, sino que se la hubiese ganado toda la vida, con sus 60 años… aunque aparente 70 por desgastes y disgustos, masticando odio, tanto para desayunar, como comer o cenar…, estaríamos delante de un prototipo.
Pues bien. En la Cataluña carlistona de indepes con tractores, de CUPaires de GinTonics en la terraza de Casa Fuster que alternan con lo más granado del payasismo subvencionado tevetresero, señoras del nacionalcatolicismo de misa diaria en primera fila rezando por los políticos presos, jubilados quemando el último cartucho que compense una vida mediocre, en esa Cataluña otrora espejo y hoy lodo, en esa Cataluña de odio y rauxa que nos hacen vivir, ese prototipo es femenino.
¡Que nivel! ¡Que ojo! ¡Que astucia! Con lo listos, mundanos y políglotos que son todos ellos frente a los cavernarios españoles o españolazos– si además vivimos en la Cataluña de la que afirman ser los propietarios aunque sin acreditaciones ni facturas-…
¡Ahora que ya nos habían acostumbrado a gentes, políticos y jueces a estar callados y mirar para otro lado, como si no existiéramos… resulta que vamos votamos a Ciudadanos y la Justicia se activa! Ya es mala suerte, justo, en el último momento del asalto.
No les importa la realidad sino la interpretación que solo ellos hacen de la misma. Por eso siguen con su relato supremacista y xenófobo porque fuera de la lógica del odio no pueden justificar su existencia, porque dentro de la Democracia con mayúscula ellos no tienen cabida, porque se comportan como los racistas que siempre han sido y ocultado, porque no saben que existen derechos individuales ni siquiera que existen individuos con derechos.
Y mientras los convencidos a la causa defienden su derecho al momio y vivir del cuento con sueldos fuera del mercado y seguridad funcionarial, a los que se suman los aspiran a conseguirlo pronto, hay que añadir los miles y miles de simples ingenuos cuyo único pecado es la falta de lectura y sobreexposición a TV3.
Ellos solo esperan, obedientes, la consigna desde las terminales mediáticas del golpismo; púlpito, prensa, radio y televisión. Esa es su épica y orgullo: hoy lacito, ayer estelada y anteayer el cat en la matrícula o el burro catalán. El caso es que alguien señale su gregarismo y docilidad como fundamental… porque lo es. Porque esa distinción les permite distinguirse de la irrelevancia, del anonimato, de la nada. Son muchos, no son nada… pero quieren pasar por mucho.
También piden libertad para los políticos presos… esos angelitos que han logrado romper y arruinar una sociedad sin haber roto un plato, cosa que necesita explicaciones porque de entrada no se entiende. Pero ahí está la tropa, envuelta de irrealidad e ignorancia, para la que la pérdida de más de 3200 empresas, de prestigio, de consenso… son irrelevantes frente a la obediencia al líder huido. Patético.
No. No son sus ideas las culpables de la cárcel, lo son sus actos delectivos. Los del lacito amarillo, cuando piensan, deben de pensar todos lo mismo y ese pensamiento enlazado y enlatado, los identifica, les da cuerpo. Tranquilos, podéis seguir llevando vuestro lacito como ayer, porque como no habéis conseguido aún la República aún gozáis de una Democracia, donde no te meten en la cárcel por pensar que alguien debe morir, sino por matarlo. El Código Penal no juzga ideas, juzga actos.
¿Dejaríamos libre a un violador, criminal o pederasta sólo porque nos dijera que dentro de su razón, moral o principios violar, matar o abusar de menores no es considerado un acto delictivo ni tan siquiera reprobable? ¿Y si además hubiese sido reiteradamente avisado que tales acciones lo eran? ¿Tampoco?
¿Podemos imaginar un código de conducta que pudiera anular los hechos delictivos en base a las justificaciones que podrían adornar dichos hechos? Sería no solo la quiebra del Estado de Derecho sino volver a la jungla donde debíamos andar antes del código de Hammurabi, 1750 antes de Cristo, que entre otros establece el derecho a la presunción de inocencia y la Ley del Talión.
¿Cómo va a ser el tránsito de un líder de boato, hecho a golpe de propaganda y que usó y abusó del DOGC para blindarse con fieles, aduladores y palanganeros con cargo al Presupuesto? ¿Cómo pasar del “puto amo…”, así, sin más, es decir, en general… del mundo mundial al “puto amo” de Estremera en unos días o semanas? ¿Y cómo va a asumirlo la feligresía que alguien llama secta?
¿Cómo y cuántas veces necesita repetirse un mediocre, patán o no, puto-amo… puto-amo (con m) antes de llegar a creérselo? Yo creo que muchas… aunque su autismo haya controlado el ruido ambiente.
¿No han llegado a los oídos de indepe-asesores ni indepe-voceros ni indepe-abogados, que también son, a su manera, putitos-amitos / putitas-amitas, que existen terapias psicológicas que trabajan eficientemente las patologías centradas en recuperar la realidad perdida… o el oremus?
¿Qué vamos a hacer con los propietarios de los lacitos amarillos cuando acaben de descubrir que ese lazo se les va subiendo un poco cada día hasta que les alcance el cuello de la verdad del presidente que además de desnudo, está en la trena?
¿Se puede pinchar la burbuja de irrealidad propagandística de la revolución de la sonrisa, ahora que la gran maquinaria del odio ya no puede sujetar a sus esbirros de sueldo alto que van abandonando la cantinela de la democracia y participación y hablan ya de muertos… que obviamente no serán suyos porque cuentan con abundantes intermediarios a modo de carne de cañón?
Se han ido los policías, pero tal vez, el Ministerio de Salud y Asuntos Sociales debería ir pensando en reemplazarlos por psicólogos especialistas en depresión. Hay mucha y va a haber más. Aún no ha alcanzado el nivel de pandemia… pero no debemos de andar muy lejos. Decía Nietzsche que la locura individual es cosa rara, pero en partidos, grupos, naciones y épocas, es la norma.
Y yo, me lo creo.
Juan A. Cordero Alonso
Barcelona, 28 de marzo de 2018
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