martes, 22 de noviembre de 2016

Las precuelas de Trump

Tras unos días de leer opiniones acerca del suceso Trump, daré la mía propia, que seguramente no será mucho mejor que las demás… pero espero que si sea algo distinta y distante de las más frecuentes, al menos.

Vaya por delante que no me gusta Trump. No me gusta ni lo que dice ni como lo dice. Y creo que no me gustará tampoco la impronta que introducirá en su gobierno.
El populismo de Trump se basa en una Falacia. Cuando alguien asume ser el todo siendo solo una parte… es para ponerse a temblar… Distinguir si la falacia es de Composición (tomar la parte por el todo) o de Generalización Apresurada (inferir el comportamiento de la población a partir de muestras no significativas) es un interesante juego lógico del que se puede disfrutar.
La Falacia es un argumento que parece válido pero no lo es y que se usa intencionadamente para persuadir o manipular a los demás aunque también pudiera ser usado desde el descuido o desde la ignorancia. (Wikipedia).

Dejando clara mi oposición a estas mareas (Trump, Podemos, Golpismo Catalán…) me gustaría poder señalar en este escrito dos cosas… por si  pueden ayudar a que dichos populismos no se extiendan o, al menos, a limitar su alcance.

La primera, la falta de profundidad en los análisis posteriores al recuento de resultados a favor de la opción populista. La segunda, mostrar los acontecimientos previos a la aparición del Populismo. El grado de causalidad entre antecedentes y consecuentes lo dejo para que lo defina el lector. Quedan para otro día los fracasos demoscópicos... a los que nos estamos acostumbrando.

Ciertamente en el voto de Trump hay más peso de ‘hombres blancos, con menos formación y residentes del interior’. ¿Y? Total, no podemos ni cambiarles el sexo, ni hacerlos titulados universitarios ni llevarlos a vivir a las costas…

Más que etiquetar y descalificar, por este orden o en orden inverso, a los que votan el populismo, haríamos bien en analizar las causas reales de por qué lo votan. Es posible que estén relacionadas con el desencanto, las promesas incumplidas, distanciamiento entre la gente y las élites políticas donde la maquinaria de los partidos actúan como una apisonadora a favor de intereses particulares en vez de los generales.

¿Es lícito proceder a la descalificación de esa masa de votantes porque no votaron lo correcto? ¿Quién es el encargado de fijar la corrección o sincronizar los niveles de corrección deseables y/o asumibles en cada momento? ¿Es que la democracia sólo es válida cuando sopla el viento del Oeste? ¿El voto de la gente solo es sabio y soberano cuando se vota en un sentido?

¿No sería mejor tratar de explicar que se ha hecho mal o muy mal, durante los anteriores 4 u 8 años, para que muchos de esos votantes hayan cambiado el sentido de su voto?

¿Hay muchos ciudadanos que se sienten amenazados por la inmigración o por el aumento de los impuestos? Yo creo que sí, que es así… Pero ¿qué se ha hecho para que esos ciudadanos dejen de sentir miedo por esos problemas que ellos sienten como reales… independientemente de que lo sean, o de que lo sean en mayor o en menor grado? Si les han explicado algo… desde luego… no lo han entendido.

Apretar la máquina del pensamiento correcto y de los impuestos, a la clase media…que es la única que realmente los paga, sin límite, y/o sin que se vean cerca los beneficios de los mismos… crea desafección y desconfianza de la clase política. Y cuando frente a esto… solo podemos ofrecer más de lo mismo… tal vez… estemos generando un voto populista, rompedor, un voto anti-establisment, un voto que puede ser analizado, también, en términos de hartazgo. Hartazgo de la cercanía de los perjuicios y la lejanía de los beneficios.

Pero claro… llegar a estas conclusiones… puede ser tan doloroso para nuestro mediocre ego que mejor tirar de corrección política.

A principios del S XVII, Guillen de Castro, escribió ‘Mocedades del Cid’. En dicha obra, aparece seguramente por primera vez, y referido al carácter ofuscado, empecinado, equivocado y orgulloso del padre de Doña Jimena, la siguiente estrofa, de la que nos interesa el final: Esta opinión es honrada: /procure siempre acertalla/el honrado y principal;/pero si la acierta mal,/ defendella, y no enmendalla.

Vemos que lo de sostenella/defendella y no enmendalla..., tan nuestro, tiene recorrido. Es más, nos es tan familiar que nos cuesta de reconocerlo como algo ajeno.

La culpa, es de la incultura de los votantes que no están preparados para la profundidad de nuestros planteamientos y prospecciones. Sostenella y no enmendalla. La misma soberbia, arrogancia e ignorancia de aquellos que sostienen que ‘Si la realidad no se parece a lo que yo digo, peor para la realidad’.  

No nos sirve la ligereza con la que desde aquí, desde esta España empeñada en dar lecciones de todo y a todos, hemos interpretado los resultados de forma acorde con el modo de seguir pensando y mirando lo único que sabemos mirar bien, que es nuestro propio ombligo.

Haría falta mucha autocrítica y ésta debería reemplazar los balones fuera de las acríticas opiniones de muchos pensadores, opinadores oficiales, tertulianos, habladores de todo lo humano, y de lo divino, que marcan el sendero y las vallas por las que han de discurrir el pensamiento políticamente correcto, buenista  y guiado.

Esas guías de estilo, en la forma de pensar, son cada vez más tentadoras. La tecnología facilita y potencia la sincronización de la señal y la información de impacto desde el minuto 1.

Recordemos que tras el escrutinio inglés sobre el Brexit, apenas conocidos los resultados del recuento oficial, ya teníamos las terminales mediáticas formulando, casi idénticamente, las mismas opiniones que en la elección de Trump, y que, a brocha gorda, se resumen en: los viejos, los incultos, y los habitantes de zonas rurales votaron en contra y los jóvenes, los formados, y los habitantes de grandes ciudades lo hicieron a favor de la permanencia, que puede ser parcialmente cierto, pero inefectivo como análisis que pretende saber lo que pasa y sobre todo por qué pasa.

Para que vamos a complicarnos más la vida. La culpa es del votante populista y no de las políticas erradas que han empujado parte del voto hacia el populismo. Este razonamiento evita asumir la crítica de determinadas políticas y rompe cualquier relación lógica, cualquier responsabilidad, entre la acción política previa y los resultados electorales.  

Nosotros, y nuestra superioridad moral, ya hemos quedado a salvo porque hemos dado una interpretación de los hechos más coherente con nuestro punto de vista. Y parece que preferimos mantener y repetir lo de siempre a revisar nuestras posiciones. Evitamos tirar el sombrajo y construir otro nuevo… que nos podría dejar fuera del chiringuito de la influencia.

Así, seguimos dibujando y jugando a buenos y malos, que es en lo que estamos. Lástima que la realidad sea otra. Lástima que esas explicaciones, tan simples como carentes de matices, no expliquen, sino oculten, lo que ha pasado.

Es una lástima, sí, desconocer que cuando maltratamos reiteradamente la realidad negándole una metodología rigurosa de aproximación y la tratamos con desdén, no tardaremos mucho tiempo en recibir un soberbio y sonoro bofetón desde esa misma realidad, que nos sacará de nuestra confortable ensoñación, de nuestra pereza mental y de nuestro autismo.
Seguramente hay quién a esto lo llama ganar tiempo, pero después de la siesta, las reflexiones y las preguntas seguirán esperando algo más de luz que los blablablá de los blablabladores, algo de 
originalidad, algo de rigurosidad y contraste, algo de esfuerzo y tesón y algún silencio bien administrado, al menos para que sepamos que ellos saben que no saben de algo.

1.- Parece ser que en torno a un 42% de mujeres votaron a Trump. Estamos hablando de unos 25 millones de mujeres. ¿No quedamos que Trump era machista (no hasta el punto de desear azotar hasta que sangrara una periodista, claro)? ¿Hay que concluir que esos millones de mujeres, son tontas, o incultas, o engañadas o todo al mismo tiempo? Yo creo que no.

2.- Si Trump es un machista, maleducado y xenófobo, que yo creo que por su comportamiento electoral, lo es, y si esas votantes no son tontas, ¿por qué razón lo prefieren? ¿Pueden preferir un machista, xenófobo y maleducado Trump antes que  una Clinton acompañada de unos adjetivos, supongo, de un calibre aún mucho más grueso? ¿Podría ser Trump, para ellas, mal menor? ¿Podemos imaginar cual es el mal mayor que ellas tratan de evitar?

3.- El intento de expandir el programa de acogida y rebaja de exigencias para la integración de los refugiados centroamericanos, encallado por el empate del Tribunal Supremo de los EEUU,  deja a Obama sin aprobar una de sus grandes medidas legislativas. La caída del voto hispano en Clinton, comparado con Obama, ¿se alinea con ese empate de los 8 jueces del Supremo? ¿y, qué hacemos con los inmigrantes que votaron a Trump? ¿Son todos masoquistas o tontos?

4.- ¿Es posible que lo que representa Clinton, política con décadas de coche oficial, enriqueciéndose y cobrando de lo público y privado al tiempo, mintiendo u ocultando información relevante sobre sus asuntos… tenga un peso para los americanos… aunque nuestros analistas no quieran o sepan verlo?

5.- Parece que los altos vuelos de Clinton eliminaron del camino a otros candidatos demócratas que podían haber dado más y mejor juego. Sabían que los votantes demócratas no veían con buenos ojos el histórico de Clinton, pero aun así, Clinton se impuso. Y lo pagaron. ¿Es posible que esta chulería y arrogancia demócrata haya pasado factura entre sus votantes?

6.- Los grandes planes de Obama (económicos, de inmigración, renovables…) que pretendían soldar el país…se han quedado en el primer tiempo del saludo, es decir, solo se han pagado impuestos para realizarlos… pero no se han llevado a cabo. ¿Es posible que esa clase media, la gran pagana, y que ve que sus impuestos benefician a otros que no son ellos, quiera un cambio de actitud en sus gobiernos?

7.- Cobrar más impuestos a los ricos es entre difícil e imposible (suelen tener más inteligencia y reflejos que el propio estado). Cobrar más impuestos significa cobrar más impuestos a los que no pueden evitarlo, es decir, clase media y media baja. Y esa clase media, en EEUU y en Europa, se cansan de pagar sin ver resultados.

8.- ¿Tenemos ya escritos los comentarios que vamos a hacer, desde la corrección política, cuando gane Wilders, Marine Le Pen, Petry o Hofer? ¿No sería mejor analizar, suavizar y corregir, si procede, ciertos aspectos de la política holandesa, francesa, alemana o austriaca… con los que no están de acuerdo amplias capas de votantes en esos países?

Estas son algunas las precuelas del populismo. Todas ellas derivadas del desentendimiento de la política hacia aquellos cuya voz es voz baja o no está modulada (ni en frecuencia ni en amplitud), no son lobbies, no están organizados, ni reivindican nada, ni se manifiestan, ni cortan autopistas, no tienen plataformas mediáticas de amplificación ni sindicatos que los representen. Son, incluso, invisibles para los sondeos. Pero que no se les oiga y que no se le tenga en cuenta no significa que no piensen, que no estén cabreados, que no existan. Existen, al menos, una vez cada cuatro años.

Ya voy acabando. Como podéis ver… no es mi fuerte la capacidad de síntesis. He hecho, envidio el talento de quién la tiene. Sólo los más grandes son capaces de escribir un Ensayo en una frase de una o dos decenas de palabras o en una imagen.  

No puedo dejar de citar dos comentarios muy sintéticos que seguramente complementan, completan y ponen el broche a todo lo escrito anteriormente. El primero es de Pérez Reverte: ‘A veces la realidad castiga con pesadillas como Trump nuestros excesos de buen rollito, irrealidad y demagogia. Y no aprendemos nunca.’ El segundo, de Sánchez Dragó: ‘La era de la corrección política, la inmigración de barra libre y la ideología de género ha terminado’.

Gracias a los dos.


Cordero, 22 de Noviembre de 2016

jueves, 3 de noviembre de 2016

El corsé del progre.

Sabido es que los conceptos van cambiando su significado con el paso el tiempo, en parte por el uso que vamos haciendo de ellos y en parte por las variaciones que el concepto va experimentando por sí mismo.

El abuso que sufren determinadas palabras cuando las forzamos a suplantar ideas fuerza, ricas en complejidad y matices, conlleva cambios semánticos muy rápidos e incluso a veces imprevisibles. Esta simplificación y reducción del lenguaje a una especie de código binario 1/0, si/no, bueno/malo, etc. agiliza el procesamiento, paramétrica ideas y abstracciones… pero sobre todo uniformiza el pensamiento expulsando la infinita gama de matices, variantes, enfoques… para poder categorizarlo, medirlo y, últimamente, manipularlo.

La renuncia al matiz, a la evitación de la diferencia de puntos de vista alternativos, en el fondo significa la renuncia a la indiferenciación del pensamiento, es decir al pensamiento casi único.

Con todo, algo tiene de positivo esta eliminación de los picos de pensamiento, esta renuncia al matiz… y es que a cambio nunca te sentirás solo, siempre formarás parte de un gran grupo, tan grande como sean los matices perdidos. Tu unicidad a cambio de no estar fuera... que de entrada no es poco. Eso sí, tendrás que librarte de otros problemas y contradicciones. 
Progre, ya no hace referencia, solo, a una tribu urbana de los 70 u 80, de clase media, media-alta, con chaqueta de pana y melena, que querían/mos democracia, igualdad de sexos y libertad frente a la dictadura. Ya tenemos democracia, libertad, grandes avances en la igualdad de sexos. Lo que no tenemos los progres de entonces es pelo, al menos tanto, ni del mismo color. Y lo que nos sobran son años.

Dijo recientemente Anguita, de cuyo izquierdismo nadie puede dudar, a su entrevistador: ¡Insúlteme como quiera, pero, por favor, no me llame progre! No sé lo que piensa Anguita sobre lo que significa progre… pero no debe ser muy bueno. Y en esto sí me parezco a él.
Sin pretensión de coincidir con Anguita en reivindicar su no progresismo, al menos en todos y cada uno de los aspectos que el/lo progre puede abarcar, haré alguna delimitación, por supuesto ni exhaustiva ni excluyente, de algunas cosas que para mí, también, significa hoy ser progre.

Significa miedoso de pensar a pleno pulmón, libremente, miedoso de ser y estar fuera de un grupo reconfortante que le protege del frío y sobre todo de la soledad.
También significa desorientado, perdido en la sustitución de referentes de izquierda… que la izquierda no proporciona. Esta falta de corpus intelectual empuja hacia lo moderno… después de aceptar que lo moderno es bueno y no moderno malo. Lo nuevo y lo viejo han dejado de admitir matices. Todo lo nuevo ha pasado a ser bueno al tiempo que todo lo viejo ha de ser cambiado, sin más consideraciones, por lo nuevo. Todo fácil… como pintar de blanco con brocha gorda. Para qué utilizar mezclas de colores y pinceles más pequeños…

Hay, al menos así lo parece, una especie de ingenuidad adolescente como si ésta atenuara los años de experiencia y antigüedad (a veces no van juntas), que siempre empiezan a ser excesivos a partir de los 30 y que lleva a blindarse dentro del grupo de pensamiento hegemónico, ergo joven y nuevo, y a moverse en la exclusiva y cómoda corrección política, aunque sea a costa de frivolizar contradicciones no menores (defender los impuestos… pero evitar pagarlos, ser voceros de los pobres desde posiciones económicas altas, defender la escuela pública pero llevar los hijos/nietos a Jesuitas u Opus, ser ecologista pero moverse con una moto o coche de gran cilindrada, hacer escraches ajenos con varios pisos en propiedad u otras aún peores…), evitando o callando formas de pensamiento que apunten etiquetas distintas de las previstas por los twiteadores oficiales del progresismo.  

Estas contradicciones y otras mil más que podríamos mostrar, quedan ocultas cuando eres progre, porque ser progre es un concepto acomodaticio, adaptable y relativo. Ser progre significa ser partidario de aquellas opciones vitales que gozan de más corrección política y consenso, sin especificar cuáles ni cuántas.

Ser progre es como ponerse un corsé para realzar la figura. Puede incluso evitar mostrar carnosidades no acordes con la imagen a proyectar. Cuando aprieta mucho suele ser porque mucho es lo que se
pretende ocultar y es recomendable eliminarlo antes de que las rigideces puedan entorpecer la circulación de la sangre en importantes zonas del cuerpo, cabeza incluida. Despojarse del corsé tiene además otras virtudes. Te permite verte cómo eres, desparramado y algo sólo, único e irrepetible, pero humano, real y auténtico.

Frente a ese espejo, tal vez, mejor cabalgar y seguir cabalgando contradicciones internas. Sí. Eso que hacen los hijos revolucionarios de papá para montárselo. Además puedes, amén de difuminar una
enorme falta  de coherencia cognitiva, llegar a convertirte en tan buen jinete como para participar en importantes carreras de caballos. ¡Desde luego, por falta de entrenamiento… no será!

Barcelona, 03 de Noviembre de 2016

Cordero

sábado, 15 de octubre de 2016

No es no, sí es sí.

La profundidad y el acabado de los pensamientos y razonamientos de muchos políticos españoles es proporcional a las perspectivas de poder ganarse la vida fuera del chollo político del que llevan viviendo desde que tienen uso de razón, supuesto caso de que lo hayan adquirido, lo cual daría para discutir largo y tendido.
Es decir, naces, creces, a veces estudias una carrera de dificultad asumible y compatible con una dedicación a tiempo (de) partido… que hay que empezar en eso de las Juventudes como chico de los recados para ir acumulando servicios prestados y sobre todo aprendiendo oficio.
Y aquí se acaban las similitudes con el resto de los mortales, que tienen que ganarse la vida, bien en la empresa, que te somete a trabajo duro, consecución de objetivos y bajos sueldos, bien en el funcionariado… que sigue exigiendo una oposición, seguramente más dura por la cantidad de aspirantes que por la dificultad de las materias de las que te examinas. Tras aprobar la oposición, que no es fácil, un sueldo. No muy alto. Nada de coches oficiales, ni de tarjetas, ni de privilegios, ni de viajes, ni de comidas que, habitualmente, paga alguien distinto de ti, ni de dietas, ni de poder, ni de cercanía al BOE, ni de…
Mientras unos comienzan a hacerse un hueco en la sociedad por medio del trabajo luchando cada día para mantenerlo, otros comienzan a trabajar en cosas relacionadas con el partido (negociados, fundaciones, ONGs, sindicatos y un largo etcétera). Son muchas las terminales utilizadas en las que se van a ir creando los futuros Profesionales de la Política, los que en el futuro dirán si o no en base a sus perspectivas de apalancamiento.
Respecto a sus ideas y a sus creencias, suelen ser muy fieles a Marx, Gruocho, no Karl: ‘Estos son mis principios… Si no les gustan tengo otros’.
No. No se trata de criticar los cambios de pensamiento debidos a cambios en la percepción que tenemos de la realidad con la maduración y el paso el tiempo. Son criticables los cambios instantáneos, sobre la marcha. Se puede decir una cosa y la contraria en base a la escena que estás representando, al público al  que te diriges o al actor que estás interpretando. Incluso todo ello al mismo tiempo e incluso en el mismo lugar.
Esta forma habitual de promoción dentro de los partidos, ha expulsado del sistema a los menos obedientes, a los más audaces e inquietos, a los que tienen criterios propios, a los que se pueden ganar la vida de una forma digna sin estar enharinados en esa mediocridad intelectual del sí/no, a los que no han asumido dejar de ser para comenzar a actuar, en resumen, a los que no aceptan más cincha que la que ellos mismos se imponen.
Por eso, en la actualidad, casi solo vemos personajillos, del tres al cuarto, tan grises como mediocres, tan cómodos como mandados, tan carentes de convicción como discursos inconexos, tan manipuladores como manipulados, tan simples y carentes de complejidad que confunden las metáforas con la vida real y siempre buscan las respuestas en el viento de Dylan.
A veces la respuesta somos nosotros. A veces.
A veces, no es no, sí es sí y Hernando es Hernando.

Juan Antonio Cordero Alonso


miércoles, 27 de julio de 2016

Semi-impotencia.

La Real Academia de la Lengua define oxímoron como la combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido. Un ejemplo: un silencio atronador.
Etimológicamente es una palabra compuesta, a partir de un helenismo introducido en el siglo XVIII con dos lexemas (oxýs: ‘agudo, punzante’) y (morós: ‘fofo, romo, tonto’). Oxímoron, es un oxímoron ya en su estructura lingüística.

La lengua de nuestra vida cotidiana está llena de oxímoros (no se admiten como plural ni oxímorons y oxímorones), algunos de ellos muy logrados: humildemente orgulloso, ciencia ficción, inteligencia política… (es una broma… ¿o no… en nuestro caso concreto?).

La unión de dos conceptos contradictorios genera un tercer concepto que desborda los significados precedentes y que se ve enfatizado por las variantes literarias irónicas, metafóricas... etc. que siempre están abiertas a la interpretación y uso de los hablantes.

No acudiremos al diccionario para definir impotencia. Digamos que, genéricamente, es una incapacidad o imposibilidad para hacer algo concreto. Sin más.
Ahora bien, semi-impotencia, tan oxímoron como semi-preñada, ¿qué significaría?, ¿ser medio impotente (y claro medio potente) siempre y al mismo tiempo, o bien ser impotente la mitad de las veces (y por tanto la otra mitad potente)?
No es una cuestión fácil de resolver… más teniendo en cuenta que… ni tan siquiera funcionan las matemáticas porque, en esta tesitura, uno es más que dos veces medio.
Como vemos, no queda muy clara cuál sería la aportación semántica del nuevo concepto… lo que me va a permitir unas ciertas disquisiciones al respecto… aprovechando el vacío normativo y también lógico.

Sabemos que cuando existe una imposibilidad aislada o infrecuente para hacer algo no debemos preocuparnos demasiado pues las cosas funcionan de esa manera. Tal vez llegar a esa conclusión pueda requerir en determinados casos de ayuda psicológica… para los más psicologizados…pero desde luego no es una dolencia grave y nada que no pueda enseñar simplemente el paso del tiempo.

Situamos nuestro nuevo concepto, semi-impotencia, como un lento pero inexorable proceso a caballo entre esta imposibilidad esporádica y anecdótica, y la impotencia sustancial, sin adjetivos, la que se acerca al eje del NO como la asíntota al eje de coordenadas. La definitiva, vamos.

Aconsejo a nuestros políticos, a los no antisistema, que desde este estado de semi-impotencia, caracterizada dramáticamente porque queremos más de lo que podemos y sus variantes, no desperdiciar las contadas ocasiones donde coincidan algo de poder y algo de querer… porque es posible que la situación no se vuelva a repetir en idénticas circunstancias o simplemente no se vuelva a repetir.

Heráclito de Efeso (-544 a -484) pensaba que todo fluye y trataba de explicar la naturaleza a través de tres aspectos: El devenir, la unión de contrarios y el logos o la razón que tiene a la armonía. A él se atribuye el aforismo ‘El agua no pasa dos veces por el mismo rio’… aunque parece ser que dicha sentencia es lo que Platón nos cuenta sobre Herálito a través de las observaciones hechas por un discípulo de éste llamado Crátilo. Tanto si la frase pertenece a Heráclito como si es una interpretación de Crátilo o Platón, ciertamente refleja una filosofía, el devenir, en el que las cosas en la vida son como las gotas de agua de un rio. Las vemos, pasan y no vuelven nunca más. Las realidades de hoy no son las de mañana porque todo cambia y fluye con el tiempo. No hay segundas oportunidades repetibles.

Esconderse de la acción tras la nube de la perfección suele conllevar frecuentemente al nihilismo. Así pues, no hacer algo A porque existe un algo B, que es mejor aunque inalcanzable, nos sitúa ante la elección dicotómica entre dos opciones: una real, de menos alcance, frente a otra irreal, aunque más ventajosa. Esta es la falacia de Nirvana: tener dos alternativas, una con claros pros y contras pero factible y realizable  frente a la otra significativamente mejor pero casi imposible (Harold Demsetz, 1969).

Ya en esta línea, años antes, Voltaire (París, 1694 - 1778), había dicho que, ‘Lo mejor es enemigo de lo bueno’ (Le mieux est l'ennemi du bien). Trataba de dejar constancia igualmente de que el perfeccionismo, puede esconder oscuras razones, unas veces mezquinas, otras cobardes, de personajes que huyen de la crítica, del miedo a equivocarse, de falta de coraje o de convencimiento en sus propias ideas. También puede esconder personalismos, egos sobredimensionados, regates en el corto plazo… o serias carencias de visión de Estado.

Parece que la nueva política también trae bajo el brazo más consignas que contenidos e ideas, más sectarismo que sentido común y que también  busca la aprobación sin dejar de mirar el retrovisor de los votos que pierden o ganan con cada palabra que dicen o con cada gesto que hacen o dejan de hacer. ¡Que pronto se aprenden los vicios y que difícil es ser riguroso!

El PSOE de Sánchez tiene sus viejos problemas, seguramente potenciados por la “corto” menguante visión zapaterista o izquierdismo de entretenimiento de masas  más que reparto socialdemócrata del bienestar y la riqueza. Fue más sencillo tensar la cuerda del populismo para aumentar el voto que meterse con Eléctricas, Bancos y Caixas… que financian la corrupción… Pero este es un tema que dejaremos para otro día.  

Hoy quiero hablar más de Ciudadanos.

Voté a Ciudadanos cansado del excesivo protagonismo de las derechonas regionales, más reaccionarias que la nacional… porque están protegidas y blindadas a la crítica por subvenciones a medios privados (prensa, radio y TV), con TVs y radios públicas a su servicio, banderas, lenguas y folclores, todos bien engrasados para actuar como una mezcla de entretenimiento identitario narcotizante y tapaverguenzas, mitad y mitad.

En su momento, Ciudadanos fue un soplo de aire fresco ante el ahogo nacionalista y su voto pretendía romper la ambivalencia del PSC y la interlocución obligada de los nacionalistas en ausencia de mayoría absoluta de la Cortes. Muchos estábamos hastiados de que CiU y/o PNV brujuleasen en su favor todas las legislaturas de mayoría relativa y forzasen mejoras para sus parroquias, y parroquianos, untando con denuedo la maquinaria del enfrentamiento con el resto de España.

Pero el espectáculo que estamos viendo ahora, contra toda hipótesis razonable, es tan difícilmente explicable como entendible cuando intentan hacerlo. Tenemos un partido bisagra que se niega a actuar como tal cuando le toca. Creo que le han sido ofrecidos una vicepresidencia y ministerios y no. Nada. Ya tenemos otro con “¿Qué parte del NO no ha entendido, señor Rajoy?”. Y son dos.

Esta vez no habrá que hacer grandes análisis para explicar las causas del futuro fracaso de un Ciudadanos central y bisagra como ocurrió con el PRD de Roca. No. Esta vez las explicaciones estarán listas para cualquiera con un mínimo sentido común y observancia. Es lo que pasa cuando te votan para ser pragmático pero el shock de unos buenos resultados ( o no tan buenos) te convierte en Moisés. Hay precedentes territorialmente cercanos.

Para este viaje no hacían falta alforjas, Albert.

Es un error creerse el ganador antes de comenzar de la carrera. Y otro, esperar los aplausos antes de subir el telón que da comienzo a la función. Solo porque sí. Porque yo lo valgo. Porque yo lo merezco. Algunos votantes nos sentimos huérfanos… sino abandonados. Y no queremos otras elecciones, las terceras en un año, por cabezonería o incontinencia verbal de sus líderes… o por cualquiera de las otras razones posibles que son incapaces de explicarnos, o nosotros de creernos. No son razones verosímiles sino sofismas y falacias, cuestiones personales que se ponen por delante del bien común. Falta de maduración o maduración forzada de invernadero.

Con algo de la prudencia y humildad que no tuvisteis, algo menos de soberbia, de la que aún vais sobrados, tal vez orientaríais vuestros deseos a otros interlocutores distintos de Felipe VI, y vuestra acción política a mejorar las cosas… que, por cierto,  hay donde elegir… Pero mejorar las cosas no es improvisar sobre la marcha. Ciertamente queda bien hablar sin leer… pero a veces, con un guion delante… se evitan meteduras de pata significativas. Algo más de reposo y reflexión puede ir bien para evitar meterse en jardines de los que después cuesta salir... en el caso de que pueda hacerse… que, como vemos, no es siempre.

No se trata de decir que yo soy el bueno porque el otro es el malo y me opongo a él. Ese cuento es para niños de preescolar… y ya no se lo cree nadie.
Hay que actuar, hay que mojarse, hay que dejar de lloriquear. Hay que conseguir lo bueno para hoy y para mañana y olvidarse del nihilismo de lo mejor… o por lo menos saber que lo mejor es más imposible cuanto más idealizado está.

Muchos de los que hemos creído y votado Ciudadanos no nos vamos a olvidar fácilmente de lo que está pasando. Ha costado muchos años de esfuerzo crearlo y no perdonaremos que se rompa la criatura de un manotazo sin más explicaciones que las que hasta ahora hemos escuchado.

Acabo con un trozo del soneto 79 de Lope de Vega, otro gran oxímoron, y lo dedico a estos políticos que, aunque les pese, nos representan, lo cual nos da derecho a llamarlos a la cordura, acercarlos al Logos del Heráclito de hace más de 2500 años, a superar los contrarios y generar la armonía y síntesis de opuestos. A avanzar desde la aceptación de la realidad tal cual, es más que refugiarse en el ideal de lo que puede ser.


“Sosiega un poco, airado temeroso
humilde vencedor, niño gigante
cobarde matador, firme inconstante
traidor leal, rendido victorioso.
Déjame en paz, pacífico furioso,
villano hidalgo, tímido arrogante,
cuerdo loco, filósofo ignorante,
ciego lince, seguro cauteloso… “ 
(Lope de Vega, Rimas, LXXIX)

Cordero

jueves, 7 de julio de 2016

Canicie, calvicie y sapiencia.

Nací en el 54, o sea que 62.
A punto de entrar oficialmente en la tercera edad, de la que los síntomas más visibles, canicie y calvicie, por este orden, que se pueden disimular pero no ocultar.
Elena, a la que siempre escucho aunque no siempre hago caso, dice que las canas hacen al hombre muy interesante. Yo estoy de acuerdo con ella, sino por otra cosa, porque aún no soy calvo… aunque prefiero no presumir de ello.
Cuando llegas a los 65, este estado de bienestar que nos hemos dado nosotros a nosotros mismos (no hay ni redundancia ni plural mayestático!!!), nos permite vivir de una pensión a cambio de pasar a ser tercera edad, vamos a no pintar nada dentro del engranaje social… si bien nos va dejando hacer según que cosas, como derecho al voto, no sé si muy bien si es porque no vale para nada… o para que no nos deprimamos demasiado y gastemos demasiado en farmacia.
Primero canicie y después calvicie (puede ser primero calvicie y después nada… pero es más raro),  como síntomas más visibles –simulados o indisimulados-. También lumbalgias, colesterol, aumento de azúcar en sangre, perdida de reflejos, desmemorias y un etcétera tan largo que daría para una tesis doctoral… pero no es esta la pretensión.
El caso es que comienza el deterioro y que esta impertinencia no nos pasa desapercibida. Intentamos, como podemos, llevar una vida saludable en alimentación y ejercicio prudente… pero, como la pena de Hernández, es un “perro que ni me deja ni se calla, siempre a su amo fiel, pero importuno”.
Bueno, pues a esto, ahora, hemos de añadir una especie de efebocracia emergente recién instalada en política, que de malas maneras nos hace culpables de ser viejos a partir de los 40 o 50. Y nos hace responsables también de que las cosas no salgan como ellos desean porque existimos los viejos.
Claro que no tenemos ni tuvimos melena ni coleta, ni nuestra cara muestra la piel tersa y tampoco usamos nenuco como colonia habitual, pero hemos vivido, hemos trabajado, hemos hecho posible esta democracia para que vosotros, líderes jóvenes de partidos jóvenes o viejos estéis ahí, donde estáis… pero no haciendo lo que hacéis, o mejor dicho no haciendo alguna cosa que hacéis.
No estáis ahí de forma providencial. Es solo coyuntural porque vuestros partidos os han propuesto y, sobre todo, porque vuestros votantes os han votado. ¡Dad respuestas a vuestros votantes, y si puede ser, que estas sean creíbles, ilusionantes y esperanzadoras! Y si no puede ser, ¡callaros!. Porque, podréis engañar a algunos durante algún tiempo, cierto. Pero nunca, a todos, siempre.
No insultéis la inteligencia de los que somos mayores, ni despreciéis su voto, ni deseéis su muerte… porque después de estos viejos vendrán otros viejos, con su vida a cuestas, su cara arrugada, sus achaques… y su sapiencia vital, concepto, éste, desconocido aún por vosotros por pura biología. Incluso vosotros, si no tenéis mala suerte, podréis llegar a viejos y seguramente vuestra dignidad exigirá el respeto y comprensión que ahora os falta.
No somos culpables de que no nos gusten los cuentos de hadas porque hace muchos años que dejamos de contarlos y también de creerlos. Tampoco somos culpables de pediros algo menos de soberbia, prepotencia e incluso chulería, y algo más de humildad con mayores dosis de realismo.
Dejad de manosear palabras y conceptos muy serios (pueblo, democracia, igualdad, representación…) para esconder vuestro ego sobredimensionado, vuestra incomprensión de la realidad real, no la virtual…, la de la redes sociales, que en esa estáis muy puestos…
No se cambian las cosas cambiándole el nombre y ya está. No. Eso es puro maquillaje, que sabemos que solo es útil para el que se maquilla.
Primero se cambian las cosas y después el nombre. Así funciona la Realidad y su enciclopedia, que es la Lengua. Y no al revés. Porque cambiar la realidad exige analizarla rigurosamente. Analizarla para aprender de ella. Pero aprender es un acto, sobretodo, de humildad, de reconocimiento de que hay algo que puedes mejorar. Que diferente de “¿Qué parte del NO, no ha entendido, Sr Rajoy?”.
Creo que es la soberbia, en este caso fundamentada en la ignorancia, la que está detrás de la negación autista de la asunción de responsabilidad, de la indefinición y ambigüedad calculada y de la prepotencia… y que ya va pasando factura en votos.
Los análisis “ad hoc” exculpatorios del propio fracaso, supongo que serán muy buenos como consumición interna, del “prietas las filas…” de los partidos. Pero los votantes somos otra cosa. Y muchos, creo que cada vez más, podemos cambiar del PP al PSOE o a Ciudadanos sin ningún tipo de problema moral que nos quiete el sueño. Con pragmatismo, alejados de la divisoria buenos/malos o derecha/izquierda o progres/liberales o conservadores… justamente porque esos conceptos a base de manoseo han perdido su significado original para convertirse en poco más que vallas estabulares para el ganado.
De vez en cuando deberíais dejar la demoscopia y los asesores a un lado y escuchar lo que dicen los caminantes que ya han pasado por el lugar donde vosotros estáis ahora. Deberíais tomar alguna nota referente a las curvas, las piedras, las fuentes, las sombras y los engaños del camino, a las caídas y a las remontadas. Deberíais saber que a veces caminar significa renquear y que renqueante, en este caso, puede ser un buen antónimo de soberbio y arrogante. Tendríais que estar dispuestos a aprender alguna cosa y no desdeñar y detestar cuanto ignoráis como el castellano viejo de Machado.
Temerosos, ajados, cansados, con goteras…, sí. Pero mantenemos la dignidad de poder ver con nuestros ojos, hablar con nuestras palabras, de ser ajenos a facebook y twiter, no porque no podamos acceder a la tecnología, sino porque la vemos banal, insustancial, inconsistente y manipulable, y sobretodo porque no nos aporta gran cosa.
Esa es nuestra contribución y experiencia, la perspectiva. Sabemos lo que se puede perder… porque tenemos como referente el que alguna vez no lo tuvimos. No os representéis a vosotros mismos sino a los votantes que os han votado. Sois vosotros los que tenéis que asumir la realidad para cambiarla, poco a poco, sin revoluciones, porque la realidad no os asumirá a vosotros porque sí. Os volatilizará si no les sois útil.
En 1609 Locke dijo que “Si la realidad no coincide con mis palabras, peor para la realidad”. Las variantes de la frase son tantas como necios con pretensiones que en el mundo han sido.
Hace tiempo leí a un preboste socialista a propósito de una importante ley de Educación: “Si la realidad no coincide con nuestras leyes, peor para la realidad”. Es casi imposible imaginar más condensación de soberbia en menos palabras. El PSOE, creo, tenía 204 escaños. Hoy, 85. Pero sigue actuando como con 204. Es posible que así comenzara la inflexión y el declive socialista.
¿Analizamos realidad? ¿Qué realidad? La realidad es lo que yo digo que es la realidad… dice el Secretario General.
Y así nos va… De Secretario en Secretario General, de victoria en victoria hasta la derrota final.

Cordero

domingo, 24 de abril de 2016

La sociedad cerrada y sus amigos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Karl Popper escribió La sociedad abierta y sus enemigos. Se trata de una gran obra, en dos volúmenes, que fue publicada en Londres (Routledge, 1945) tras haber tenido problemas para su publicación en EEUU. Popper critica el historicismo teleológico, basado primero en Platón y después en Hegel y Marx, que asume que la historia sigue indefectiblemente unas leyes universales.
El concepto de sociedad abierta lo toma de Henri Bergson, quién lo contrapone con sociedad cerrada. En Las dos fuentes de la moral y de la religión estudia los rasgos diferenciales de ambas. El resumen que se puede hacer a partir de este autor es el siguiente:
La sociedad abierta es humanista, racional e individualista, regida por normas jurídicas y morales, crítica y dinámica, plural, diversa y democrática. Sus gobiernos son tolerantes y responden a sistemas políticos transparentes y flexibles, donde la libertad y los derechos humanos individuales constituyen el fundamento social.
La cerrada es tribal, colectivista, mágica e irracional, regulada por tabúes, dogmática y estática, semiorgánica, uniforme y totalitaria, donde prima el relativismo cultural, donde la cultura es un sistema cerrado sobre sí mismo. El futuro está determinado por el pasado y los derechos individuales son sometidos sin miramiento a la tradición (defensa de la ablación del clítoris en base al respeto a la tradición, por ejemplo).
En las sociedades cerradas puede vislumbrarse un continuo entre dogmatizador, dogma y dogmatizado. El acceso tranquilo de la ideología a los más humildes practicantes permite la difusión, pausada y pautada de los dogmas como las pequeñas olas en las playas de un Mediterráneo en calma. La absorción lenta de las dosis de dogma que cada cual vaya tolerando, a su ritmo, sin prisa ni pausa, como un calado fino, asegura una digestión sin sorpresas ni vómitos por intolerancia.
Todo vale para que las grandes leyes del historicismo teleológico sigan vivas. Dios, patria y Rey… al que posteriormente se añadió el Fuero. En el Siglo XIX, antes de Popper y  de Bergson, ya teníamos aquí la sociedad cerrada. Entonces se llamó  Carlismo, y en esencia se oponía a la innovación que traían los Borbones y el afrancesamiento.
El Carlismo, como sociedad cerrada, luchó, y lo sigue haciendo igualmente hoy,  contra los cambios sociales propios del momento. Han cambiado de nombre, pero la esencia es la misma: lucha contra el cambio social y las derivadas que de ello se deduzcan. Caras modernas, uso de la sonrisa publicitaria o de las urnas democráticas… pero eso solo son las formas. El fondo: Dios, Patria, Rey y Fuero. 
Todo este frívolo vodevil, y otros,  que estamos viviendo en Cataluña, donde el envoltorio y la estelada importan más que desahucios, sanidad y enfermos, o escolares semianalfabetos tras 13 o 15 años de escolaridad obligatorio (por supuesto, en catalán), ocultan una ideología Carlista.
Para unos pocos el nacionalismo es un negocio, para una parte es una religión, y para otros, la mayoría silenciada, para los no nacionalistas, un suplicio.
El diario económico Expansión ha definido un grupo de poder que concentra “in eternum” la Oligarquía Catalana, y se ha referido a él como el G-16 (Grupo 16). Es el auténtico Sanedrín que agrupa a las principales instituciones de la sociedad catalana, con reuniones bisemanales, discretas cuando no secretas, donde se debate sobre los asuntos más importantes de Cataluña.
Lugares de encuentros comunes del G-16 son Círculo Ecuestre, el Orfeo, el Liceo, el Ateneu, el Real Club de Polo, la Cámara de Comercio, el Ordeo Català, los Palcos VIP del Camp Nou, etc...
Allí están representados desde los intereses del Barça, el Club de Tenis hasta los del Mass Media del Conde de Godó, pasando por  la Banca Mas Sardà, etc y no se da puntada sin hilo.
Felix Millet, quien confesó haber desviado varios millones de euros con la contabilidad del Palau de la Música para financiar CDC…, y que yo sepa aún no está en la cárcel, refiriéndose a esta Oligarquía Catalana, lo definió muy bien: somos pocos pero siempre somos los mismos.
En una entrevista, Albert Rivera, de Ciudadanos, se refería a las 100 familias que en estos momentos se reparten el Poder en Cataluña. Están en los Consejos de Administración de las empresas, en los escaños del Parlament, en las entidades más relevantes del Deporte y la Cultura catalana, y son los directivos que manejan los Grupos de Comunicación.
Tres o cuatrocientas personas, que llevan siendo los mismos, cientos de años. Si. Estamos en manos de 100 familias pudientes, organizadas, con los roles repartidos para cubrir todos los francos (Comunicación, Banca, Infraestructuras, Energía … y Partidos Políticos). Estos últimos, no sé si con alguna excepción, también trabajan para el G-16, transversalmente, sin dejar huecos, de izquierda a derecha y de arriba abajo… aunque es posible que no todos los miembros de dichos partidos lo sepan.
Una observación atenta, incluso pormenorizada de lo que pasa en Cataluña, y también lo que ha estado pasando en el siglo pasado, nos puede ayudar a una explicación probable de los hechos que acontecen. En el escenario catalán podemos intuir unos personajes y percibir explícitamente otros. Estos son los enemigos de la sociedad abierta… por orden de importancia. Veamos.
Los primeros aludidos son los autores de la puesta en escena, los que trabajan entre bastidores, los no explícitos. Actúan en la sombra y son la quintaesencia y núcleo duro  de la Sociedad Cerrada. Pocos y aparentemente bien avenidos, haciendo piña. Escribiendo los guiones. Ellos escogen el reparto, sufragan la inversión y tiran de los hilos. Son ricos y endogámicos por tradición familiar… y de vez en cuando se permiten, como los patricios romanos, que algún esclavo notable, por afecto, por favores prestados o con méritos propios, acceda a la condición de liberto. Todo sea para mayor gozo de esta aristocracia moderna que permite la movilidad social desde las clases más humildes… aunque solo sea para sobrevivir a la asfixiante endogamia reinante en el G-16. Suponen la cúspide de la jerarquía.
Entre los segundos, los actores, los plebeyos, hay varias categorías. Por no complicar más la ingeniería social existente, podemos hablar de cuatro tipos de plebeyos.
Plebeyos 1. Son los actores principales de la trama, dispuestos a trabajar, cuanto y como fuere, para conseguir los favores de los amos… tras el consiguiente y laborioso proceso de manumisión. Algunos de estos libertos, los mejores, logran, incluso, llegar a formar parte del núcleo aristocrático, al modo de Tiberio Claudio Narciso… por seguir con la analogía romana y amasar una importante cantidad de dinero, que le puede haber arreglado su vida y la de sus hijos (primera generación). Segundos del escalafón. Son pocos, pero más que los anteriores, y tienen mucho poder, pero no todo el poder. Gozan de cierta autonomía en algunos temas pero  están atentos al dictado del G-16… y ¡¡¡ay!!! a diferencia de los primeros dependen de las urnas… donde el G-16 ha decidido que ahora tienen que jugar.
Plebeyos 2. Están los escogidos por los protagonistas, o actores principales. Normalmente son más mediocres, no manejan tan bien el mundo de las emociones, pero tienen fe ciega y lealtad al superior, igual que los futuros libertos, condición a la que seguramente no llegarán, pero habrán vivido, al menos una buena parte de su vida, en la opulencia de las sobras y migajas aristocráticas… a cambio de gastar hasta la última neurona de su cerebro en demostrar que el servilismo es su mejor mérito. Tal vez algún descendiente pueda seguir viviendo de los favores heredados… pero es raro. Terceros en el escalafón. Suelen ser meros ejecutores repetitivos, de fe ciega a la causa de la que viven y para la que viven. Efectivos, sin escrúpulos ni remordimientos. La envergadura y altura de la Causa justifica la acción, los atropellos y los efectos colaterales. Numéricamente más numerosos que los anteriores. Se pueden estimar en base al personal adscrito a las Consejerías de la Generalitat, Cargos importantes de Diputaciones, Consejos comarcales, Ayuntamientos, empresas públicas o que trabajen con lo Público discrecionalmente, Sindicatos de Clase, Direcciones Generales, Políticas Lingüísticas, Omniums, ANC… y un largo etc. de mamandurrias creadas exprofeso para drenar dinero y ánimo al activismo de doblar el brazo a la ley.
Plebeyos 3. Son los figurantes, también denominados extras o comparsas. Estos personajes intervienen en la obra pero en calidad de acompañantes, con papeles absolutamente secundarios, generalmente sin texto. Forman parte del decorado, de la gente, a veces multitud, que manifiesta perfectamente su individualidad, particularidades y filosofía. Su aspiración de ascender al escalón superior será seguramente frustrada… y tarde o temprano tendrán la conciencia de haber sido utilizados engañosamente como el figurante que él quiso ser. Cuartos del escalafón. Son los más numerosos, los más engañados y los más frustrados. Ellos no obtendrán nada a cambio de su participación en la función. Han creído que actuaban por sentimiento… aunque ese sentimiento va siendo poco a poco sustituido por el de engaño, la manipulación y la mentira. Se han creído las máquinas de las mentiras que escuchaban todos los días, sin ninguna desconfianza, entrando en el juego, renunciando a la capacidad analítica del pensamiento. Se han tragado sin pestañear los mensajes dirigidos directamente a su bilis, y no han querido pararse a pensar que ellos. Además de los destinatarios del mensaje, eran los muñecos que se movían en escenografías grandilocuentes, vistosas y efectistas. Se pintaban la cara, se vestían y se colocaban donde les decían, levantaban la mano cuando tocaba. Todo con una sonrisa. Ellos no eran el mensaje. Ellos eran el producto que se vendía. El producto que seguramente permitiera que el G-16, lograra nuevas situaciones de privilegio. Tal vez menos impuestos, tal vez mirar para otro lado e ignorar las tropelías de todos conocidas. Siento lástima por este grupo… porque también conozco lo que significa que los tuyos pisoteen tu ilusión.
Plebeyos 4. Son los figurantes que lo han sido por pura coyuntura, por estética, por moda o por reacción… pero sin gran convencimiento y sin esperar grandes cambios ni milagros de la escenificación en sí misma. Sin exceso de fe es más fácil el razonamiento y el análisis de contrastes. El engaño para este grupo no es más que otro simple revés de la vida. Poca frustración dejará en ellos el final que se avecina. Quintos en el escalafón. No son muchos pero si variopintos: desencantados, afectados por la crisis, románticos, inquietos, conformistas y/o inconformistas. Quién no espera demasiado tampoco será demasiado engañado.
Finalmente, y para acabar ya, fuera de la escena, ajenos al protagonismo de los actores, desde la distancia de los no participantes ni figurantes en la representación de este sainete… el 52% de la población catalana. La base de la pirámide social. Hombres, mujeres y niños que se resisten a dejar de ser ellos mismos ante la presión totalitaria. Castellano-hablantes, catalano-hablantes o castellano-catalano hablantes… enemigos del nacional-independentismo y amigos y amantes de la Sociedad Abierta. Somos muchos, cierto, pero sonamos como si fuéramos pocos porque no tenemos altavoces mediáticos. Creemos en la Solidaridad de los que tienen más con lo que tienen menos. Asumimos que los ricos paguen/paguemos más y también creemos en la movilidad. No admitimos el inmovilismo social porque nos perjudica frente a los poderosos, y queremos libertad de oportunidades. No nos gusta el prucés por rancio, oscuro, determinista, caduco, retrógrado, insustancial, ahistórico y despótico.  También porque se ha montado sobre mentiras que a fuerza de ser repetidas… algunos llegan a considerarlas verdades. Tampoco nos fiamos de los trileros que lo están gestionando porque solo vemos enredos, sillones, privilegios y liquidación del poco estado de bienestar que teníamos y férrea obediencia al G-16. No nos roban desde fuera. Nos roban desde dentro, y desvían cantidades ingentes de dinero en intentar crear realidades virtuales al modo de El show de Truman.
Detestamos la ruptura que nos imponen, el mundo binario de buenos y malos, la renuncia a la gama de grises, y el odio y la coacción infundidos desde los medios públicos y pagado con nuestro propio dinero. Seguimos en pie, con la cabeza alta y sin doblar la cerviz. Algunos somos ya algo mayores y no es la primera vez que lo hacemos.
Somos una mayoría silenciosa que aún no han logrado encandilar. Es cierto que estamos callados, o como si lo estuviésemos, pero no otorgamos. No otorgamos pero si votamos. La mayoría silenciosa que solo vota… y no es poco… si tenemos en cuenta lo que se nos puede venir encima. Resistiendo. Aguantando…. y pagando la juerga o una buena parte de ella.

Cordero

sábado, 2 de abril de 2016

Rufián, rufianada

Desde finales del SXV que aparece en los textos literarios de nuestra lengua hasta nuestros días, la palabra rufián ha tenido un largo recorrido. Los textos, como fotos fijas de nuestro pasado, dejan constancia de formas de vida reflejadas en arquetipos literarios, en personajes típicos, que eran espejos de realidades sociales típicas.
La vida del hampa es una gran protagonista literaria de los siglos XVI y XVII, y los grandes autores y las grandes obras dejan constancia de la misma. Miseria, hambre, engaños, ocurrencias, picaresca, deshonor… se abren paso a través de novelas, entremeses, comedias o dramas.
Pero las realidades sociales han ido cambiando y también los matices de los personajes que nos las cuentan. Y también los significados de idénticos nombres que vamos usando para denominar distintas realidades.
Uno de estos conceptos es rufián.
Intentaré dar una visión sobre las características del personaje a través de algunos autores de peso. No muchos, pero si significativos. También las relaciones o anclajes del concepto con el mundo clásico-romano.
De ahí pasaremos a ver como se deposita todo este magma literario en definiciones, diccionarios, sinónimos, antónimos y de frecuencia de uso, así como señalar cuales son los aspectos o significados enfatizados o perdidos.
A continuación propondré una aportación de posibles nuevos significados de la palabra Rufián a la luz de los nuevos contenidos sociales que pudieran ser útiles para actualizarlos y evitar que mueran de antiguos por caer en total desuso.
Por último presentaré ante el DEL la aceptación de un nuevo vocablo que pudiera enriquecer nuestro lexicón, amplio, pero también ampliable.

1.- El Rufián en nuestra Literatura.
El rufián es un estereotipo  de la literatura española, que aparece en el SXVI y culmina en el Siglo de Oro.  Algunas obras de Cervantes, las jácaras de Quevedo y varios entremeses de Calderón dan muestra del personaje.
En La Tragicomedia de Calixto y Melibea (1499), Fernando de Rojas muestra un posible precedente literario del rufián. Se trata de Centurio, un soldado fanfarrón y charlatán que está enamorado de Areúsa. Ésta junto con Elicia (prostitutas utilizadas por la Celestina) le encargan que mate a Calisto. Centurio se compromete a ello por amor a Areúsa pero luego no se atreve y paga a otros para que lo asusten. Así se entronca nuestro rufián con la novela humorística latina y el Miles Gloriosus de Plauto (S.III/II a.C.) y donde Pirgopolínices (Miles Glosiosus o el Soldado fanfarrón) es ridiculizado por hombres, mujeres, viejos, esclavos y niños.
A finales del S XV, y junto con los personajes de la Celestina, aparecen los primeros textos cortos de carácter religioso y de crónica, con composiciones líricas protagonizadas por rufianes y prostitutas. Rodrigo de Reinosa (Reinosa, Cantabria; c. 1450 - c. 1530) establece un modelo de relación entre rufianes y prostitutas que se consolidará en el SXVI: la prostituta pide al rufián protección… y el rufián contesta fanfarroneando y amenazando al adversario...
El fanfarroneo y la amenaza del rufián son calculados. Es decir, el alardeo de heroísmo ante las protegidas (putas), suele combinarse sabiamente con la suficiente distancia del amenazado por si hay que poner los pies en polvorosa... Cuando la escapatoria del enemigo es imposible, el rufián confiesa su miedo y cobardía... mientras pide clemencia.
Y esta es una constante de los rufianes, tan carentes de honor como cobardes. Veamos algunos ejemplos que reflejan su comportamiento típico:
A.- El rufián cobarde (Lope de Rueda, 1510; Sevilla - 1566; Córdoba ).  
Sigüenza, mentiroso y cobarde, está enamorado de Sebastiana, a la que cuenta sus aventuras exageradas y las disputas con Estepa, otro rufián como él.
Ante la pregunta de Sebastiana de por qué está desorejado, le cuenta que el mismo se arrancó  las orejas para que, siete soldados mandados por un coronel por él ultrajado, no pudieran cogerlo de ellas en la refriega y retenerlo. Como esto le debía de parecer aún poco heroico, continúa describiendo como le lanza una de sus propias orejas a uno de los soldados, dándole en la boca y destrozándole toda la dentadura.
Sebastiana, le confiesa no querer imaginar  lo que hubiera ocurrido si lo que hubiera tenido a mano hubiera sido una piedra..., aunque... se va, finalmente, con el otro.
B.- El Entremés del ahorcado (Fernán González de Eslava,  1610), que junto con otras obras suyas se publicó bajo el nombre de Coloquios espirituales y sacramentales y poesías sagradas.
Un rufián es agredido por otro que le da un bofetón y huye corriendo. El agredido decide buscarle y vengarse. Cuando el agresor lo ve venir, finge haber sido ahorcado por un tercero para librarse de la venganza. El agredido quisiera revivirle para exigirle pedir perdón y volverlo a matar. El tercero le hace desistir de coserlo a estocadas apelando al honor de no ensangrentar su espada con un ahorcado. Cuando el agredido se va, el agresor se desata y parodia el discurso del agredido enfatizando lo que hubiera hecho con él… de no haber estado muerto y ahorcado… como estaba.
D.- En El Rufián viudo. Trampagos (trampa hago, es decir, tramposo) enviuda a la muerte de su pericona. Al funeral, muy concurrido, acuden la Repulida y la Pizpita, compañeras de la difunta. Ambas quieren que el viudo elija a una de ellas como su nueva pericona. Trampagos elige a la Repulida, lo que genera envidia en Pizpita. Finalmente entra en escena Escarramán que adoraba a la pericona y cuenta todas las aventuras con ella. Los músicos tocan aquello de «Ya salió de las gurapas (galeras,  penas de delitos denigrantes o de reincidencia) el valiente Escarramán» y finaliza la obra.
Escarramán es el nombre propio de un personaje del hampa sevillana, que a partir de 1588 da nombre a un baile, el escarramán, versión lasciva (y prohibida) de la zarabanda. Sobre la figura del personaje real se sabe muy poco. El escarramán es tramposo, pendenciero y amoral como el rufián pero no es cobarde, sino valiente y viril.
Pícaro. Tampoco aparece en la literatura el concepto pícaro como sinónimo de rufián. El pícaro, o persona con picardía (astucia o habilidad en la que hay que tener cierta malicia) es, digamos, poseedor de una maldad más asumible, más tolerable, de una maldad más juvenil y circunstancial y por tanto, menos mala. Tampoco conlleva aparejado el concepto de chulo o   proxeneta.

2.- Rufián: etimología, definición y frecuencia de uso.
Etimología.
Quizá del italiano. ruffiano, y éste del latín. rufus 'pelirrojo', 'rubio', por alusión. A la costumbre de las meretrices romanas de adornarse con pelucas rubias.
Significado.
1. m. y f. Persona sin honor, perversa, despreciable. (DRAE)
2. m. Hombre dedicado al tráfico de la prostitución. (DRAE)
3. m. Hombre despreciable que vive de engaños y estafas © 2005 Espasa Calpe.

Sinónimos.
Bellaco, granuja, estafador, pícaro, pillo, sinvergüenza, truhán, bribón, canalla, mantenido, garitero, chulo, alcahuete, gorrón, aprovechado, lenón.
Otros Sinónimos:
Bandido, baratero, bergante, birlesco, facineroso, miserable, sabandija
(Diccionario de sinónimos y antónimos © 2005 Espasa-Calpe)

Diccionario d Frecuencias:
Nº Orden
Palabra
Fr.Abs.
Fr.Normal.
47062.
Rufianes
 124
0.81
56709.
Rufián
90
0.58
Corpus CREA escrito:
. 140 000 documentos y
. Algo más de 154 millones de formas procedentes de textos de todos los países hispánicos y producidos entre 1975 y 2004.
. 737799 formas distintas.
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CREA) [en línea]. Corpus de referencia del español actual. 

3.- El breve vistazo del concepto rufián a través de nuestra literatura abarca los siglos XVI y XVII, es decir, Renacimiento y Siglo de Oro.
La Real Academia de la Lengua Española fue fundada en el año 1713, inspirada en la Academy Francaise creada por Richelieu, casi 100 años antes, exactamente en 1635.
El primer Diccionario de Autoridades de España fue elaborado entre 1726 y 1739, y basándose en éste, aparecería en 1780 el Primer Diccionario de la Lengua Española, ya sin citas de autores.
Es decir desde el final de nuestra breve revisión (finales del S.XVII) y el Primer Diccionario pasan cerca de 100 años. Después de éste, han aparecido otras 23 versiones con sus respectivas actualizaciones. La última de ellas, la 23 ava, en el año 2014. En ella podemos ver cómo quedan refundidos y resumidos todos los conceptos que aparecen en la literatura de los mencionados 2 siglos. (punto 2). El Diccionario mantiene para Rufián los significados de persona (es posible que persona sustituya a hombre en base a los protocolos de corrección política del momento actual) sin honor.  También hombre dedicado al tráfico de la prostitución, y hombre que vive de engaños y estafas.
Cuando un arquetipo literario como rufián, o don juan, trata de ser metido en una definición de diccionario o en un listado de sinónimos, se produce forzosamente una pérdida de matices perfectamente comprensible, y aunque es necesaria desde el punto de vista normativo de la lengua, peca de insuficiente reflejo de lo que significó y …  aún significa.
Se han caído algunos significados importantes respecto del original que vamos a ir intentando mostrar:
a.- La cobardía. No se cita en el DRAE pero es una constante en la literatura. Dicha cobardía es muy patente en la exageración, ostentación, osadía, chulería e incluso desprecio delante de quién ningún daño le puede causar y repliegue cobarde y miedoso frente a quién que se siente inferior. Ser muy fuerte con los débiles y muy débil, servil y compungido con los fuertes.
b.- El ridículo suele merodear por todos los escenarios rufianescos. Antes o después aparece la situación cómica que genera el rufián en base a su propia torpeza, su desmedido ego, su avaricia y/o codicia. La hilaridad suele ser provocada por los sujetos a los que iba dedicada la trampa o el engaño, lo que hace patética la situación del rufián, zaherido con saña por los anteriormente por él vejados, humillados y engañados. Cuando no es el ridículo el final del rufián, lo es la cárcel. Alguna vez, aparece el arrepentimiento, seguramente más por el interés moralizante del autor que por características intrínsecas del personaje. Ejemplo de esto último es El rufián dichoso, de Cervantes.
c.- Amoralidad. Comentan los diccionarios la ausencia de honor del rufián (entendemos en sentido medieval). Omiten sin embargo la ausencia de cualquier tipo de moralidad y de principios más allá del beneficio inmediato, primario, instintivo y alejado de cualquier proyecto futuro. Suelen dar las mismas respuestas aunque las preguntas y situaciones sean distintas evitando, por incapacidad, cualquier argumentación contextual o más allá de la mera supervivencia.
d.- Inadaptación social. La inteligencia social limitada, o incapacidad de hacerse un hueco social por los métodos convencionales, les lleva al pequeño delito: timos, robos, amenazas, chantajes, quebranto de la ley, engaños, estafas, mentiras… para conseguir los bienes materiales perseguidos. Todo ello no suele sacarles de la marginalidad de la que provenían y de la que no lograrán salir.
e.- Aprendizaje y grado. Parece ser que existen grados dentro del “oficio” de rufián. El jefe de rufianes (rufián de rufianes), con no poca pericia, va enseñando el oficio a los más jóvenes o de  más bajo nivel, que comienzan la carrera con bravuconadas en la toma de alternativa, a modo de currículo por adelantado.  El Patio de Monipodio es buen ejemplo de Escuela del oficio. Existen clases, pues, dentro de los rufianes. Los de primera, ocultos en el palco, los de segunda, provocando, expuestos al respetable y dando espectáculo.
f.- Juventud. La juventud ha de limitarse a los rufianes aprendices o de segunda clase. Queda la veteranía reservada a los de más oficio, también los más inteligentes o los que se han cubierto mejor las espaldas. En la primera línea, en el cuerpo a cuerpo, está la infantería, que viene de infante (del latín infantis, “el que no habla”, menor de 5 años…), es decir, carne de cañón. Sólo los que van logrando salir sanos de estas cornadas… logran hacer carrera.
Estos son algunos rasgos que considero importantes y definitorios en el concepto de Rufian. Seguro que existen otros muchos matices del personaje, ocultos e invisibles a mis ojos, o enterrados en textos viejos a los que no he tenido acceso. Confío que cobardía, ridículo, amoralidad, inadaptación, gradación o cuantificación del grado, y juventud, hayan sido una buena elección de los rasgos más relevantes del rufián que nuestra literatura del Renacimiento y Barroco han recreado tan dignamente.

4.- Consideraciones y propuestas.
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua muestra  tan sólo dos acepciones al concepto objeto de estudio, que son las siguientes:
1. m. y f. Persona sin honor, perversa, despreciable. 2. m. Hombre dedicado al tráfico de la prostitución.

Sinceramente pienso que la carga semántica que el  vocablo ha tenido en el pasado, es muy superior a la que le otorga el DEL.
Es posible que en el futuro, y hasta probable, merced a la labor de altavoz que brindan algunas de sus señorías desde ese escaparate que es nuestra Cámara Baja de las Cortes Generales, cobren vida significados tales como alcahuete, bellaco, bufón, cateto, chulo, descortés, deslenguado, estafador, farsante, felón, granuja, golfo, hipócrita, insolente, impostor, jeta, lenguaraz, mantenido, morralla, necio, ominoso, pillo, quejoso, romo, rudo, sabandija, truhán, valentón, ufano, zafio, zascandil, zote…
Podríamos añadir otras acepciones como chulo, macarra, maleducado, zafio, sobrado, ignorante, corto de luces, provocador, mamporrero, desagradecido, ruin, vil, tonto útil o inútil, palanganero, chico de los recados, paleto, palurdo,… etc, pero éstas no serían propiamente heredadas de nuestra rufianesca literaria, sino de la otra, de la actual, la votada, la democrática, la parásita, la que vive sobre las excrecencias del sistema y que las necesita y las vocifera. No sabemos muy bien si esta amplificación tiene el objeto de criticar errores y reducirlos o bien ampliarlos para que no se desvanezcan y puedan pasar desapercibidos, ya que constituyen su punto de arranque, su esencia, su motor y su cuanto peor para todos, mejor para ellos.

Pretendemos en primer lugar que Rufián no desaparezca del léxico actual, y en segundo que vuelva a gozar de buena parte de los significados tan vivos como expresivos que tuvo en el pasado. Tal vez vuelva a ser útil y necesario tener a mano este bagaje semántico para ayudarnos a explicar con más precisión realidades nuevas, para asociar nuevos contenidos a palabras usuales o nuevas acepciones a vocablos y conceptos que van cambiando de significado. 
Es más. Dado que los tenemos (los rufianes), los vemos, los oímos,  los padecemos y los pagamos... por qué habríamos de contentarnos con reducir su campo semántico como si estuvieran en vías de extinción. Están vivos, son muchos, son gritones y chabacanos y por eso parecen ser más aún. Es un concepto en expansión, parece, y merecen, entre otros, los significados que les dieron nuestros clásicos. Son los rufianes de una nueva hampa, la del S XXI. Las nuevas acepciones del Diccionario deben de estar a la altura de los nuevos registros del personaje. Es una deuda de la Lengua con el prototipo.

Por último, y al rebufo del asombro sufrido en Italia con la existencia de Matteo, el niño ¿prodigio? de 8 años que llamó a una flor con muchos pétalos, “petalosa”, y consciente de que la ausencia de verdaderas noticias puede convertir en noticia cualquier ocurrencia…  si es debidamente informada, propongo al Diccionario Español de la Lengua, desde este escrito, y con la debida solemnidad que el caso requiere, la introducción de una nuevo término o palabra.

La  nueva palabra sería Rufianada
¿Cómo sería definida? Como la acción llevada a cabo por un rufián o rufiana… en el Consistorio de la ciudad de Barcelona… O de Madrid, aunque en este caso nuestra palabra no rime en consonante con la edil capitalina. Ciertamente, esta solicitud al DEL solo tendrá valor hasta las próximas elecciones municipales… de momento.

Barcelona, 2016/04/02

Cordero

viernes, 11 de marzo de 2016

Germà Bel. Un camaleón político


Parece que la corrección política, aquí, en Cataluña, tan pagada y regada como difundida y sacralizada, comienza a resquebrajarse tras el  largo y opaco silencio que dura ya varias  décadas. Silencio de esparadrapo en la boca, de temor, adoctrinamiento y ostracismo, silencio de talonario y ruido mediático. El gran botín de la subvención y la publicidad:  TV3s, Godós, Mikimotos, Vilawebs, Punts, ANCs, Omniums, y, justo, hasta Molineros… La lista es larga. Más que este escrito, por lo que desisto de concluirla.

Pero al perfecto engrase de esta corrección política parece que le están comenzando a salir  algunos granos. ¡Que grandes tiempos aquellos de las editoriales conjuntas! ¡Que impacto! Todo el rebaño dentro del redil y con un solo pastor. Como en la Venezuela de Chaves... que la de Maduro ya no es lo mismo, y antes la de Mao, y la de Castro...

Comienzan a haber medios que informan y distinguen entre lo real y lo deseable de parte.  Y eso es un problema para la interpretación única, y por tanto pervertida, que proyecta el Régimen, una amalgama variopinta en la que caben desde condes hasta ocupas, pasando por rojos de salón si un pelo de tonto ni de listo, estómagos agradecidos y mucho... por lo que podemos observar, sindicalistas aspirantes a algo importante en la Generalitat o en la UGT, pongamos por caso, artistas que debieron de perder la creatividad, rostros de santurronas y/o solteronas, cortes de pelo playmovil, monjas fuera de la clausura... y hasta obispos.
Todos defendiendo a coro, urbi et orbe (es un decir), las bondades del Carlismo del SXXI y ninguno de los perjuicios. No llegar al 70% de los votos en estas circunstancias debería provocar un debate, pero aquí somos más de circunloquios y de 'nosaltres' y, por otra parte, para el Carlismo los votos nunca fueron una prioridad.

Gracias a estas primeras fisuras, y a otras cada vez mayores, podemos saber que un tal Germà Bel está siendo descabalgado de sus aspiraciones para algo importante también... porque el amo del chiringuito económico es otro tal Junqueras.
El primero un amplio currículum en materia económica: licenciatura y doctorado en Económicas, máster por la Universidad de Chicago, becario Fulbright y MEC de investigación, catedrático Economía Aplicada en la UB... El bagaje político, de menos recorrido y brillantez, estaría a medio camino entre lo previsible y sorprendente, dependiendo de desde donde se mire. Pasar de becado por Fulbright y el MEC a Asesor de PSOE, de ahí al PSC (vertiente Dret a decidir), después ser designado miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional y por último, dos años después, ser el cabeza de lista de Junts pel Sí por Tarragona... no tiene pérdida. ¡Que recorrido!

Supongo que se ha ido cambiando a medida que sus oportunidades iban oscureciendo. Con malos tiempos del PSOE... se refugió en el PSC; con la caída del PSC... acercamiento a CDC; con la  desaparición de CDC... reciclaje por Junts pel si... Toda una lección de lealtad con sus viejos grupos de pertenencia y sobre todo con sus principios... en caso de que los haya.
Gran personaje, Germà Bel, sin duda. En 2013, cuando los tapados nacio-independendistas del PSC, que no eran muchos pero si mandaban (Maragalles, Gelis, Turas, Mascarelles, Martíes…), mostraron sus cartas y sus últimas identidades a favor del Viatge a Itaca, el ínclito Germà Bel escribió un libro. La imagen que adjuntamos muestra dos portadas: una para la versión en catalán y otra para la versión en castellano.


La primera que en la catalana aparece la senyera y en la versión en español, no. ¿Este cambio lo sugirió Destino, el Ministerio de Interior o fue el mismo Germà Bel?. En caso de que fuera Bel, ¿por qué? Por aquello de que lo de la pela es la pela? Que falta de escrúpulos renunciar voluntariamente a la senyera en portada a cambio de unos euros más. Es decir, que lo del procés está bien porque de ello como, pero si a más a más (que dicen los catalohablantes cuando hablan en castellano) saco unos eurillos porque me leen/compran allende el Ebro, miel sobre hojuelas.En ambas portadas podemos ver dos diferencias.

La segunda, que abunda y refuerza lo dicho anteriormente, es la diferencia semántica de dos palabras del título: desengany (desengaño) para catalán y desencuentro para castellano. Pero la traducción al catalán de desencuentro no es desengany, ni desengany es desencuentro en castellano. Más equilibrado podría haber sido desencontre (rara) o desacord (uso frecuente), o bien desengaño en castellano.

Es posible que para el consumo interno, la ingeniería del procés, exigiera una palabra no neutra,  con carga, que fomente odio o más odio.  Al fin y al cabo es de lo que viven. El desengaño es la salida del engaño y preconfigura que ha habido engaño y finalidad de engañar como actos previos. Desencuentro es una palabra neutra, sin vectores, sin ofensores y ofendidos, sin buenos ni malos. Por eso es la escogida para la versión castellana porque oculta el odio explícito, el rencor o la displicencia y esta ocultación puede mejorar las ventas.

Respecto al subtítulo del libro.: “La Cataluña que es y la España que no pudo ser” se me ocurren los siguientes comentarios:

Cuando dice la Cataluña que es, se refiere a la suya, la nacio-independentista, la embaucadora y corrupta, la carlista… Para su ideario no cuenta ni existe la otra, la Cataluña de los que también nos sentimos españoles, la Cataluña no nacionalista.

La España que no pudo ser, es la España tutelada por los 400 de Millet. Se refería Millet, el inculpado, a: “los que mandamos en Cataluña…somos unos 400 y somos siempre los mismos”… que también comparten lugares de encuentro: el Orfeó Català, el Círculo del Liceo, la tribuna del FC Barcelona y La Caixa. Y ya eran prácticamente los mismos en el censo de fabricantes de 1829. (Para ampliar: http://infokrisis.blogia.com/2010/070703-los-300-de-la-burguesia-catalana-corrupcion-estructural-en-la-generalitat.php).

La España que no pudo ser o seguir siendo, fue la España pre-democrática, provinciana, atrasada, rural, tutelada por el nacionalismo burgués catalán que controla la fabricación y venta de productos para España, pero le incomoda pagar impuestos y ser solidario. Vamos, lo mío, mío, y con lo tuyo vamos a medias. Somos españoles para ganar dinero dentro del mercado de España, pero no para pagar adicionalmente los impuestos correspondientes a unas rentas superiores.

No he leído el libro, ni ganas. No quiero arriesgarme a leer dos libros diferentes, a la carta y a medida de lo que estás dispuesto a leer: uno por versión… con tal de que pagues. Ya tengo bastante con los trucos que se ven en la portada y con la valoración moral que me merece dicho personaje.

El caso es  “La gran promesa económica de Junts pel Sí cae en desgracia”. Es decir, ahora no sabe dónde ir. Seguramente los conocimientos económicos del Catedrático de Economía no son suficientes frente a los de Junqueras, que es experto en economía y pensamiento económico en la Cataluña de la Alta Edad Moderna (1520-1630). Nada menos.

Parece ser que  “Germà Bel, harto de politiqueo, se planta, tras ser relegado por cargos de ERC en el área económica de Junqueras”. Muy bueno, lo de harto de politiqueo. ¿Harto del politiqueo ahora, después de 40 años de vivir del mismo? ¿y, que habría sido de Germà Bel en la intemperie?. Muy bueno también lo de se planta, cuando teplantan. ¡Que arrebato!. Cuando tus enemigos te dicen que no, tu vas y te plantas. Con un par. Y dices que no.  Para eso tenemos el lenguaje, para dar variantes a aquello de “no están maduras” que dijo la zorra de Esopo, Fedro, La Fontaine y Samaniego.

Ah, lo de “Roma no paga traidores” era eso, Roma. Cataluña, si, aunque este no sea el caso.

Barcelona, 11 de Marzo de 2016

Juan Antoni Cordero Alonso