viernes, 11 de marzo de 2016

Germà Bel. Un camaleón político


Parece que la corrección política, aquí, en Cataluña, tan pagada y regada como difundida y sacralizada, comienza a resquebrajarse tras el  largo y opaco silencio que dura ya varias  décadas. Silencio de esparadrapo en la boca, de temor, adoctrinamiento y ostracismo, silencio de talonario y ruido mediático. El gran botín de la subvención y la publicidad:  TV3s, Godós, Mikimotos, Vilawebs, Punts, ANCs, Omniums, y, justo, hasta Molineros… La lista es larga. Más que este escrito, por lo que desisto de concluirla.

Pero al perfecto engrase de esta corrección política parece que le están comenzando a salir  algunos granos. ¡Que grandes tiempos aquellos de las editoriales conjuntas! ¡Que impacto! Todo el rebaño dentro del redil y con un solo pastor. Como en la Venezuela de Chaves... que la de Maduro ya no es lo mismo, y antes la de Mao, y la de Castro...

Comienzan a haber medios que informan y distinguen entre lo real y lo deseable de parte.  Y eso es un problema para la interpretación única, y por tanto pervertida, que proyecta el Régimen, una amalgama variopinta en la que caben desde condes hasta ocupas, pasando por rojos de salón si un pelo de tonto ni de listo, estómagos agradecidos y mucho... por lo que podemos observar, sindicalistas aspirantes a algo importante en la Generalitat o en la UGT, pongamos por caso, artistas que debieron de perder la creatividad, rostros de santurronas y/o solteronas, cortes de pelo playmovil, monjas fuera de la clausura... y hasta obispos.
Todos defendiendo a coro, urbi et orbe (es un decir), las bondades del Carlismo del SXXI y ninguno de los perjuicios. No llegar al 70% de los votos en estas circunstancias debería provocar un debate, pero aquí somos más de circunloquios y de 'nosaltres' y, por otra parte, para el Carlismo los votos nunca fueron una prioridad.

Gracias a estas primeras fisuras, y a otras cada vez mayores, podemos saber que un tal Germà Bel está siendo descabalgado de sus aspiraciones para algo importante también... porque el amo del chiringuito económico es otro tal Junqueras.
El primero un amplio currículum en materia económica: licenciatura y doctorado en Económicas, máster por la Universidad de Chicago, becario Fulbright y MEC de investigación, catedrático Economía Aplicada en la UB... El bagaje político, de menos recorrido y brillantez, estaría a medio camino entre lo previsible y sorprendente, dependiendo de desde donde se mire. Pasar de becado por Fulbright y el MEC a Asesor de PSOE, de ahí al PSC (vertiente Dret a decidir), después ser designado miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional y por último, dos años después, ser el cabeza de lista de Junts pel Sí por Tarragona... no tiene pérdida. ¡Que recorrido!

Supongo que se ha ido cambiando a medida que sus oportunidades iban oscureciendo. Con malos tiempos del PSOE... se refugió en el PSC; con la caída del PSC... acercamiento a CDC; con la  desaparición de CDC... reciclaje por Junts pel si... Toda una lección de lealtad con sus viejos grupos de pertenencia y sobre todo con sus principios... en caso de que los haya.
Gran personaje, Germà Bel, sin duda. En 2013, cuando los tapados nacio-independendistas del PSC, que no eran muchos pero si mandaban (Maragalles, Gelis, Turas, Mascarelles, Martíes…), mostraron sus cartas y sus últimas identidades a favor del Viatge a Itaca, el ínclito Germà Bel escribió un libro. La imagen que adjuntamos muestra dos portadas: una para la versión en catalán y otra para la versión en castellano.


La primera que en la catalana aparece la senyera y en la versión en español, no. ¿Este cambio lo sugirió Destino, el Ministerio de Interior o fue el mismo Germà Bel?. En caso de que fuera Bel, ¿por qué? Por aquello de que lo de la pela es la pela? Que falta de escrúpulos renunciar voluntariamente a la senyera en portada a cambio de unos euros más. Es decir, que lo del procés está bien porque de ello como, pero si a más a más (que dicen los catalohablantes cuando hablan en castellano) saco unos eurillos porque me leen/compran allende el Ebro, miel sobre hojuelas.En ambas portadas podemos ver dos diferencias.

La segunda, que abunda y refuerza lo dicho anteriormente, es la diferencia semántica de dos palabras del título: desengany (desengaño) para catalán y desencuentro para castellano. Pero la traducción al catalán de desencuentro no es desengany, ni desengany es desencuentro en castellano. Más equilibrado podría haber sido desencontre (rara) o desacord (uso frecuente), o bien desengaño en castellano.

Es posible que para el consumo interno, la ingeniería del procés, exigiera una palabra no neutra,  con carga, que fomente odio o más odio.  Al fin y al cabo es de lo que viven. El desengaño es la salida del engaño y preconfigura que ha habido engaño y finalidad de engañar como actos previos. Desencuentro es una palabra neutra, sin vectores, sin ofensores y ofendidos, sin buenos ni malos. Por eso es la escogida para la versión castellana porque oculta el odio explícito, el rencor o la displicencia y esta ocultación puede mejorar las ventas.

Respecto al subtítulo del libro.: “La Cataluña que es y la España que no pudo ser” se me ocurren los siguientes comentarios:

Cuando dice la Cataluña que es, se refiere a la suya, la nacio-independentista, la embaucadora y corrupta, la carlista… Para su ideario no cuenta ni existe la otra, la Cataluña de los que también nos sentimos españoles, la Cataluña no nacionalista.

La España que no pudo ser, es la España tutelada por los 400 de Millet. Se refería Millet, el inculpado, a: “los que mandamos en Cataluña…somos unos 400 y somos siempre los mismos”… que también comparten lugares de encuentro: el Orfeó Català, el Círculo del Liceo, la tribuna del FC Barcelona y La Caixa. Y ya eran prácticamente los mismos en el censo de fabricantes de 1829. (Para ampliar: http://infokrisis.blogia.com/2010/070703-los-300-de-la-burguesia-catalana-corrupcion-estructural-en-la-generalitat.php).

La España que no pudo ser o seguir siendo, fue la España pre-democrática, provinciana, atrasada, rural, tutelada por el nacionalismo burgués catalán que controla la fabricación y venta de productos para España, pero le incomoda pagar impuestos y ser solidario. Vamos, lo mío, mío, y con lo tuyo vamos a medias. Somos españoles para ganar dinero dentro del mercado de España, pero no para pagar adicionalmente los impuestos correspondientes a unas rentas superiores.

No he leído el libro, ni ganas. No quiero arriesgarme a leer dos libros diferentes, a la carta y a medida de lo que estás dispuesto a leer: uno por versión… con tal de que pagues. Ya tengo bastante con los trucos que se ven en la portada y con la valoración moral que me merece dicho personaje.

El caso es  “La gran promesa económica de Junts pel Sí cae en desgracia”. Es decir, ahora no sabe dónde ir. Seguramente los conocimientos económicos del Catedrático de Economía no son suficientes frente a los de Junqueras, que es experto en economía y pensamiento económico en la Cataluña de la Alta Edad Moderna (1520-1630). Nada menos.

Parece ser que  “Germà Bel, harto de politiqueo, se planta, tras ser relegado por cargos de ERC en el área económica de Junqueras”. Muy bueno, lo de harto de politiqueo. ¿Harto del politiqueo ahora, después de 40 años de vivir del mismo? ¿y, que habría sido de Germà Bel en la intemperie?. Muy bueno también lo de se planta, cuando teplantan. ¡Que arrebato!. Cuando tus enemigos te dicen que no, tu vas y te plantas. Con un par. Y dices que no.  Para eso tenemos el lenguaje, para dar variantes a aquello de “no están maduras” que dijo la zorra de Esopo, Fedro, La Fontaine y Samaniego.

Ah, lo de “Roma no paga traidores” era eso, Roma. Cataluña, si, aunque este no sea el caso.

Barcelona, 11 de Marzo de 2016

Juan Antoni Cordero Alonso

lunes, 7 de marzo de 2016

Lenguaje, pensamiento y realidad.


Seguramente no existen triadas de conceptos tan o más sugerentes para la discusión, la investigación, la especulación, etc. que las relaciones entre lenguaje, pensamiento y realidad. Desde Aristóteles a Emile Benveniste, pasando por Ferdinand de Saussure, Fodor y como no, Lewis Carroll... hay ríos de tinta que ilustran el alcance de tales relaciones una a una, dos a dos o todas entre sí.
No es nuestra pretensión aportar nada nuevo a lo dicho al respecto (eso en el caso de que pudiéramos presumir de conocer más o menos lo dicho, que no es el caso), sino hacer un mero comentario a modo de apunte sobre nuestra pesada, aburrida y pervertida realidad lingüística.
Vygotsky (Lev Vygotsky, 1896 en Orsha -actual Bielorrusia-, 1934, Moscú, Unión Soviética) ha sido, pese a su corta vida, uno de los grandes psicólogos del siglo XX, gran impulsor de la psicología del desarrollo, creador de la psicología histórico-social, padre y precursor de la neuropsicología soviética que alcanzará su máxima cima en las investigaciones de Luria sobre las afasias, basándose en las heridos en la cabeza (Segunda Guerra Mundial) y los comportamientos cerebrales que las mismas producían en los pacientes.
Ah, se me olvidaba, Vigotsky también ha sido usado y abusado por los mediocres y a apesebrados leguleyos y reformadores de las últimas leyes Educativas que en España han sido y cuyo resultado todos conocemos... menos los pedagogos oficiales. Pero eso es otra historia o una historia para otro día.
Dejando de lado la riqueza de matices que nos ofrece el pensamiento de Vigotsky sobre el proceso de pensamiento infantil, la mediación e interacción del aprendizaje a través de la zona de desarrollo potencial, etc, porque no es el lugar ni el momento de hacerlo, asumimos nuestro rol de pintor de brocha gorda, pasamos de puntillas por sus ideas y tomamos aquellas más interesante para lo que queremos comentar.
 Nuestro hombre, pensando y pensando llegó a la conclusión de que el lenguaje es un doble sistema de señales.
Desde Paulov sabemos que los perros no solo pueden salivar si ven comida (primer sistema de señales) sino que, por condicionamiento, pueden llegar a hacerlo frente un estímulo neutro como es el lenguaje (sea este una campana o una palabra). No es baladí establecer la conexión entre palabra (estímulo) y la respuesta (fisiológica, motriz, ideación...)
Pensamos con palabras, dice Vigotsky, ... al menos donde no nos es posible pensar con imágenes, digo yo. No existe ningún problema en idear objetos concretos, materiales. No hay problema en ver un perro verde, cuando, con los ojos cerrados, escucho "perro verde", ni imaginar una mesa de dos patas cuando escucho "mesa de dos patas" también con los ojos cerrados... por improbables o imposibles que sean uno y otra.
Pero ¿que ocurre cuando trato de idear conceptos, digamos, abstractos tales como solidaridad, ternura, envidia o afecto? Estos conceptos no tienen figura, al menos que sea homologable para una comunidad. ¿Qué imaginamos o ideamos cuando oímos estos conceptos?. Aconsejo, a quien pueda hacerlo, realizar el experimento frente a un grupo de personas... y seguramente podrá observar los resultados en directo.
Para los que no lo hagan, comentaré dichos resultados.
Ningún problema con las ideaciones de objetos materiales... y problemas de distinta índole (sobre todo asociados a experiencias personales) con los objetos inmateriales.
Así pues, si sugiero, por ejemplo, el concepto libertad puede haber alguien que evoque la Estatua de la Libertad... o las rejas de la cárcel (como ausencia de...). Lo que consideramos libertad tiene un signo, un nombre, un sonido, una imagen… y la ausencia de signo equivale a la ausencia de concepto pues no tenemos forma de asirlo, evocarlo o trasmitirlo.
Pensamos con palabras. Todo un descubrimiento. Porque sin palabras no pensamos. La limitación de léxico implica limitación de pensamiento. Y modificar los significados conlleva cambios en el pensamiento.
Por eso, dado que solo tenemos un concepto para blanco (por ejemplo) no podemos conocer ni transmitir las otras 29 variables de blanco que utilizan usualmente los esquimales, mientras que los esquimales verían muchos blancos que existen entre nosotros, pero que nos pasan como inexistentes o indiferenciados. 
Si digo amor (y el grupo es de adolescentes) seguramente las ideaciones serán sexuales... pero eso es hormonal...
Lo cierto es que vamos descubriendo que las  evocaciones de los conceptos van siendo, sobre todo, imágenes lingüísticas, de palabras, de letras, generalmente escritas aunque también podrían ser imágenes acústicas, sonidos de palabras... antes de tener asimilado el proceso de lectoescritura. Este es el vínculo asociativo entre lenguaje y pensamiento. Pensamos con palabras porque el lenguaje es el intermediador entre el pensamiento y la realidad, o si preferimos la conexión del pensamiento con la realidad.
La rotura o falseamiento del vínculo entre lenguaje y pensamiento nos lleva comprensiones más pobres o deformadas de la realidad. Sugerir, aconsejar o imponer formas de decir, más políticamente correctas o ideológicamente sesgadas, significa indefectiblemente sugerir, aconsejar o imponer formas de pensar, y de analizar lo real, más homogéneas y menos discrepantes. Significa la renuncia crítica a lo establecido fuera de eslóganes y líneas rojas. Significa que alguien quiere controlar y que otros se prestarán a ser controlados. Todo a cambio de pertenencia al grupo. Fuera hace frio y los errores colectivos son más fácilmente disculpables…, creemos.
Cambiar la realidad.
Ah. Esa cosa que inventaron... ¿los marxistas? o fueron ¿los  premarxistas, es decir, el hombre? ¿Es que el cambio de la realidad, para hacerla mejor, es un invento del siglo XIX, o más bien un resultado de la inteligencia humana? ¿Había inteligencia antes del marxismo? Supuestamente si (no quiero ofender a los más adoctrinados) basándome en la Civilización Griega y Romana, el Escolasticismo, Renacimiento, Barroco... Hipócrates, Aristóteles, Galileo, Leibniz, Newton, Lavoisier, Lorentz... cambiaron la realidad. Analizándola y estudiándola de forma sistemática, rigurosa y científica. Así ha ido el progreso humano: más veces hacia adelante que hacia atrás (que también), utilizando el pensamiento como un proceso lento, difícil y laborioso de acercarse a la realidad, o a acotaciones de ella, sea ésta cual sea. En resumen, así, logramos vivir mejor y más tiempo. Y eso es una mejora de la realidad. Mejora contante y palpable.
Otra forma más sencilla y pretenciosa de intentar cambiar la realidad es modificándola no en su estructura, tarea habitualmente larga, tediosa, compleja y lenta, sino en su nominación, a través del lenguaje, cambiando a un concepto real su nombre o al nombre el contenido del concepto real.
Sin el pensamiento. Solo con consignas y eslóganes. Algo como entre fácil y pegadizo. Vamos como una canción de verano. Es como intentar pasar nadando un río... pero sin mojarse. Es decir, no cambiar la realidad, sino que solo lo parezca.
Así los pensadores/embaucadores se ahorran mucha inteligencia, tiempo, esfuerzo, contradicciones... y los embaucados, también. El problema es que la realidad no cambia, solo lo parece.
Barcelona, 11 de Marzo de 2016

Cordero