miércoles, 27 de julio de 2016

Semi-impotencia.

La Real Academia de la Lengua define oxímoron como la combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido. Un ejemplo: un silencio atronador.
Etimológicamente es una palabra compuesta, a partir de un helenismo introducido en el siglo XVIII con dos lexemas (oxýs: ‘agudo, punzante’) y (morós: ‘fofo, romo, tonto’). Oxímoron, es un oxímoron ya en su estructura lingüística.

La lengua de nuestra vida cotidiana está llena de oxímoros (no se admiten como plural ni oxímorons y oxímorones), algunos de ellos muy logrados: humildemente orgulloso, ciencia ficción, inteligencia política… (es una broma… ¿o no… en nuestro caso concreto?).

La unión de dos conceptos contradictorios genera un tercer concepto que desborda los significados precedentes y que se ve enfatizado por las variantes literarias irónicas, metafóricas... etc. que siempre están abiertas a la interpretación y uso de los hablantes.

No acudiremos al diccionario para definir impotencia. Digamos que, genéricamente, es una incapacidad o imposibilidad para hacer algo concreto. Sin más.
Ahora bien, semi-impotencia, tan oxímoron como semi-preñada, ¿qué significaría?, ¿ser medio impotente (y claro medio potente) siempre y al mismo tiempo, o bien ser impotente la mitad de las veces (y por tanto la otra mitad potente)?
No es una cuestión fácil de resolver… más teniendo en cuenta que… ni tan siquiera funcionan las matemáticas porque, en esta tesitura, uno es más que dos veces medio.
Como vemos, no queda muy clara cuál sería la aportación semántica del nuevo concepto… lo que me va a permitir unas ciertas disquisiciones al respecto… aprovechando el vacío normativo y también lógico.

Sabemos que cuando existe una imposibilidad aislada o infrecuente para hacer algo no debemos preocuparnos demasiado pues las cosas funcionan de esa manera. Tal vez llegar a esa conclusión pueda requerir en determinados casos de ayuda psicológica… para los más psicologizados…pero desde luego no es una dolencia grave y nada que no pueda enseñar simplemente el paso del tiempo.

Situamos nuestro nuevo concepto, semi-impotencia, como un lento pero inexorable proceso a caballo entre esta imposibilidad esporádica y anecdótica, y la impotencia sustancial, sin adjetivos, la que se acerca al eje del NO como la asíntota al eje de coordenadas. La definitiva, vamos.

Aconsejo a nuestros políticos, a los no antisistema, que desde este estado de semi-impotencia, caracterizada dramáticamente porque queremos más de lo que podemos y sus variantes, no desperdiciar las contadas ocasiones donde coincidan algo de poder y algo de querer… porque es posible que la situación no se vuelva a repetir en idénticas circunstancias o simplemente no se vuelva a repetir.

Heráclito de Efeso (-544 a -484) pensaba que todo fluye y trataba de explicar la naturaleza a través de tres aspectos: El devenir, la unión de contrarios y el logos o la razón que tiene a la armonía. A él se atribuye el aforismo ‘El agua no pasa dos veces por el mismo rio’… aunque parece ser que dicha sentencia es lo que Platón nos cuenta sobre Herálito a través de las observaciones hechas por un discípulo de éste llamado Crátilo. Tanto si la frase pertenece a Heráclito como si es una interpretación de Crátilo o Platón, ciertamente refleja una filosofía, el devenir, en el que las cosas en la vida son como las gotas de agua de un rio. Las vemos, pasan y no vuelven nunca más. Las realidades de hoy no son las de mañana porque todo cambia y fluye con el tiempo. No hay segundas oportunidades repetibles.

Esconderse de la acción tras la nube de la perfección suele conllevar frecuentemente al nihilismo. Así pues, no hacer algo A porque existe un algo B, que es mejor aunque inalcanzable, nos sitúa ante la elección dicotómica entre dos opciones: una real, de menos alcance, frente a otra irreal, aunque más ventajosa. Esta es la falacia de Nirvana: tener dos alternativas, una con claros pros y contras pero factible y realizable  frente a la otra significativamente mejor pero casi imposible (Harold Demsetz, 1969).

Ya en esta línea, años antes, Voltaire (París, 1694 - 1778), había dicho que, ‘Lo mejor es enemigo de lo bueno’ (Le mieux est l'ennemi du bien). Trataba de dejar constancia igualmente de que el perfeccionismo, puede esconder oscuras razones, unas veces mezquinas, otras cobardes, de personajes que huyen de la crítica, del miedo a equivocarse, de falta de coraje o de convencimiento en sus propias ideas. También puede esconder personalismos, egos sobredimensionados, regates en el corto plazo… o serias carencias de visión de Estado.

Parece que la nueva política también trae bajo el brazo más consignas que contenidos e ideas, más sectarismo que sentido común y que también  busca la aprobación sin dejar de mirar el retrovisor de los votos que pierden o ganan con cada palabra que dicen o con cada gesto que hacen o dejan de hacer. ¡Que pronto se aprenden los vicios y que difícil es ser riguroso!

El PSOE de Sánchez tiene sus viejos problemas, seguramente potenciados por la “corto” menguante visión zapaterista o izquierdismo de entretenimiento de masas  más que reparto socialdemócrata del bienestar y la riqueza. Fue más sencillo tensar la cuerda del populismo para aumentar el voto que meterse con Eléctricas, Bancos y Caixas… que financian la corrupción… Pero este es un tema que dejaremos para otro día.  

Hoy quiero hablar más de Ciudadanos.

Voté a Ciudadanos cansado del excesivo protagonismo de las derechonas regionales, más reaccionarias que la nacional… porque están protegidas y blindadas a la crítica por subvenciones a medios privados (prensa, radio y TV), con TVs y radios públicas a su servicio, banderas, lenguas y folclores, todos bien engrasados para actuar como una mezcla de entretenimiento identitario narcotizante y tapaverguenzas, mitad y mitad.

En su momento, Ciudadanos fue un soplo de aire fresco ante el ahogo nacionalista y su voto pretendía romper la ambivalencia del PSC y la interlocución obligada de los nacionalistas en ausencia de mayoría absoluta de la Cortes. Muchos estábamos hastiados de que CiU y/o PNV brujuleasen en su favor todas las legislaturas de mayoría relativa y forzasen mejoras para sus parroquias, y parroquianos, untando con denuedo la maquinaria del enfrentamiento con el resto de España.

Pero el espectáculo que estamos viendo ahora, contra toda hipótesis razonable, es tan difícilmente explicable como entendible cuando intentan hacerlo. Tenemos un partido bisagra que se niega a actuar como tal cuando le toca. Creo que le han sido ofrecidos una vicepresidencia y ministerios y no. Nada. Ya tenemos otro con “¿Qué parte del NO no ha entendido, señor Rajoy?”. Y son dos.

Esta vez no habrá que hacer grandes análisis para explicar las causas del futuro fracaso de un Ciudadanos central y bisagra como ocurrió con el PRD de Roca. No. Esta vez las explicaciones estarán listas para cualquiera con un mínimo sentido común y observancia. Es lo que pasa cuando te votan para ser pragmático pero el shock de unos buenos resultados ( o no tan buenos) te convierte en Moisés. Hay precedentes territorialmente cercanos.

Para este viaje no hacían falta alforjas, Albert.

Es un error creerse el ganador antes de comenzar de la carrera. Y otro, esperar los aplausos antes de subir el telón que da comienzo a la función. Solo porque sí. Porque yo lo valgo. Porque yo lo merezco. Algunos votantes nos sentimos huérfanos… sino abandonados. Y no queremos otras elecciones, las terceras en un año, por cabezonería o incontinencia verbal de sus líderes… o por cualquiera de las otras razones posibles que son incapaces de explicarnos, o nosotros de creernos. No son razones verosímiles sino sofismas y falacias, cuestiones personales que se ponen por delante del bien común. Falta de maduración o maduración forzada de invernadero.

Con algo de la prudencia y humildad que no tuvisteis, algo menos de soberbia, de la que aún vais sobrados, tal vez orientaríais vuestros deseos a otros interlocutores distintos de Felipe VI, y vuestra acción política a mejorar las cosas… que, por cierto,  hay donde elegir… Pero mejorar las cosas no es improvisar sobre la marcha. Ciertamente queda bien hablar sin leer… pero a veces, con un guion delante… se evitan meteduras de pata significativas. Algo más de reposo y reflexión puede ir bien para evitar meterse en jardines de los que después cuesta salir... en el caso de que pueda hacerse… que, como vemos, no es siempre.

No se trata de decir que yo soy el bueno porque el otro es el malo y me opongo a él. Ese cuento es para niños de preescolar… y ya no se lo cree nadie.
Hay que actuar, hay que mojarse, hay que dejar de lloriquear. Hay que conseguir lo bueno para hoy y para mañana y olvidarse del nihilismo de lo mejor… o por lo menos saber que lo mejor es más imposible cuanto más idealizado está.

Muchos de los que hemos creído y votado Ciudadanos no nos vamos a olvidar fácilmente de lo que está pasando. Ha costado muchos años de esfuerzo crearlo y no perdonaremos que se rompa la criatura de un manotazo sin más explicaciones que las que hasta ahora hemos escuchado.

Acabo con un trozo del soneto 79 de Lope de Vega, otro gran oxímoron, y lo dedico a estos políticos que, aunque les pese, nos representan, lo cual nos da derecho a llamarlos a la cordura, acercarlos al Logos del Heráclito de hace más de 2500 años, a superar los contrarios y generar la armonía y síntesis de opuestos. A avanzar desde la aceptación de la realidad tal cual, es más que refugiarse en el ideal de lo que puede ser.


“Sosiega un poco, airado temeroso
humilde vencedor, niño gigante
cobarde matador, firme inconstante
traidor leal, rendido victorioso.
Déjame en paz, pacífico furioso,
villano hidalgo, tímido arrogante,
cuerdo loco, filósofo ignorante,
ciego lince, seguro cauteloso… “ 
(Lope de Vega, Rimas, LXXIX)

Cordero

jueves, 7 de julio de 2016

Canicie, calvicie y sapiencia.

Nací en el 54, o sea que 62.
A punto de entrar oficialmente en la tercera edad, de la que los síntomas más visibles, canicie y calvicie, por este orden, que se pueden disimular pero no ocultar.
Elena, a la que siempre escucho aunque no siempre hago caso, dice que las canas hacen al hombre muy interesante. Yo estoy de acuerdo con ella, sino por otra cosa, porque aún no soy calvo… aunque prefiero no presumir de ello.
Cuando llegas a los 65, este estado de bienestar que nos hemos dado nosotros a nosotros mismos (no hay ni redundancia ni plural mayestático!!!), nos permite vivir de una pensión a cambio de pasar a ser tercera edad, vamos a no pintar nada dentro del engranaje social… si bien nos va dejando hacer según que cosas, como derecho al voto, no sé si muy bien si es porque no vale para nada… o para que no nos deprimamos demasiado y gastemos demasiado en farmacia.
Primero canicie y después calvicie (puede ser primero calvicie y después nada… pero es más raro),  como síntomas más visibles –simulados o indisimulados-. También lumbalgias, colesterol, aumento de azúcar en sangre, perdida de reflejos, desmemorias y un etcétera tan largo que daría para una tesis doctoral… pero no es esta la pretensión.
El caso es que comienza el deterioro y que esta impertinencia no nos pasa desapercibida. Intentamos, como podemos, llevar una vida saludable en alimentación y ejercicio prudente… pero, como la pena de Hernández, es un “perro que ni me deja ni se calla, siempre a su amo fiel, pero importuno”.
Bueno, pues a esto, ahora, hemos de añadir una especie de efebocracia emergente recién instalada en política, que de malas maneras nos hace culpables de ser viejos a partir de los 40 o 50. Y nos hace responsables también de que las cosas no salgan como ellos desean porque existimos los viejos.
Claro que no tenemos ni tuvimos melena ni coleta, ni nuestra cara muestra la piel tersa y tampoco usamos nenuco como colonia habitual, pero hemos vivido, hemos trabajado, hemos hecho posible esta democracia para que vosotros, líderes jóvenes de partidos jóvenes o viejos estéis ahí, donde estáis… pero no haciendo lo que hacéis, o mejor dicho no haciendo alguna cosa que hacéis.
No estáis ahí de forma providencial. Es solo coyuntural porque vuestros partidos os han propuesto y, sobre todo, porque vuestros votantes os han votado. ¡Dad respuestas a vuestros votantes, y si puede ser, que estas sean creíbles, ilusionantes y esperanzadoras! Y si no puede ser, ¡callaros!. Porque, podréis engañar a algunos durante algún tiempo, cierto. Pero nunca, a todos, siempre.
No insultéis la inteligencia de los que somos mayores, ni despreciéis su voto, ni deseéis su muerte… porque después de estos viejos vendrán otros viejos, con su vida a cuestas, su cara arrugada, sus achaques… y su sapiencia vital, concepto, éste, desconocido aún por vosotros por pura biología. Incluso vosotros, si no tenéis mala suerte, podréis llegar a viejos y seguramente vuestra dignidad exigirá el respeto y comprensión que ahora os falta.
No somos culpables de que no nos gusten los cuentos de hadas porque hace muchos años que dejamos de contarlos y también de creerlos. Tampoco somos culpables de pediros algo menos de soberbia, prepotencia e incluso chulería, y algo más de humildad con mayores dosis de realismo.
Dejad de manosear palabras y conceptos muy serios (pueblo, democracia, igualdad, representación…) para esconder vuestro ego sobredimensionado, vuestra incomprensión de la realidad real, no la virtual…, la de la redes sociales, que en esa estáis muy puestos…
No se cambian las cosas cambiándole el nombre y ya está. No. Eso es puro maquillaje, que sabemos que solo es útil para el que se maquilla.
Primero se cambian las cosas y después el nombre. Así funciona la Realidad y su enciclopedia, que es la Lengua. Y no al revés. Porque cambiar la realidad exige analizarla rigurosamente. Analizarla para aprender de ella. Pero aprender es un acto, sobretodo, de humildad, de reconocimiento de que hay algo que puedes mejorar. Que diferente de “¿Qué parte del NO, no ha entendido, Sr Rajoy?”.
Creo que es la soberbia, en este caso fundamentada en la ignorancia, la que está detrás de la negación autista de la asunción de responsabilidad, de la indefinición y ambigüedad calculada y de la prepotencia… y que ya va pasando factura en votos.
Los análisis “ad hoc” exculpatorios del propio fracaso, supongo que serán muy buenos como consumición interna, del “prietas las filas…” de los partidos. Pero los votantes somos otra cosa. Y muchos, creo que cada vez más, podemos cambiar del PP al PSOE o a Ciudadanos sin ningún tipo de problema moral que nos quiete el sueño. Con pragmatismo, alejados de la divisoria buenos/malos o derecha/izquierda o progres/liberales o conservadores… justamente porque esos conceptos a base de manoseo han perdido su significado original para convertirse en poco más que vallas estabulares para el ganado.
De vez en cuando deberíais dejar la demoscopia y los asesores a un lado y escuchar lo que dicen los caminantes que ya han pasado por el lugar donde vosotros estáis ahora. Deberíais tomar alguna nota referente a las curvas, las piedras, las fuentes, las sombras y los engaños del camino, a las caídas y a las remontadas. Deberíais saber que a veces caminar significa renquear y que renqueante, en este caso, puede ser un buen antónimo de soberbio y arrogante. Tendríais que estar dispuestos a aprender alguna cosa y no desdeñar y detestar cuanto ignoráis como el castellano viejo de Machado.
Temerosos, ajados, cansados, con goteras…, sí. Pero mantenemos la dignidad de poder ver con nuestros ojos, hablar con nuestras palabras, de ser ajenos a facebook y twiter, no porque no podamos acceder a la tecnología, sino porque la vemos banal, insustancial, inconsistente y manipulable, y sobretodo porque no nos aporta gran cosa.
Esa es nuestra contribución y experiencia, la perspectiva. Sabemos lo que se puede perder… porque tenemos como referente el que alguna vez no lo tuvimos. No os representéis a vosotros mismos sino a los votantes que os han votado. Sois vosotros los que tenéis que asumir la realidad para cambiarla, poco a poco, sin revoluciones, porque la realidad no os asumirá a vosotros porque sí. Os volatilizará si no les sois útil.
En 1609 Locke dijo que “Si la realidad no coincide con mis palabras, peor para la realidad”. Las variantes de la frase son tantas como necios con pretensiones que en el mundo han sido.
Hace tiempo leí a un preboste socialista a propósito de una importante ley de Educación: “Si la realidad no coincide con nuestras leyes, peor para la realidad”. Es casi imposible imaginar más condensación de soberbia en menos palabras. El PSOE, creo, tenía 204 escaños. Hoy, 85. Pero sigue actuando como con 204. Es posible que así comenzara la inflexión y el declive socialista.
¿Analizamos realidad? ¿Qué realidad? La realidad es lo que yo digo que es la realidad… dice el Secretario General.
Y así nos va… De Secretario en Secretario General, de victoria en victoria hasta la derrota final.

Cordero