La Real Academia de la Lengua define oxímoron como la combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido. Un ejemplo: un silencio atronador.
Etimológicamente es una palabra compuesta, a partir de un helenismo introducido en el siglo XVIII con dos lexemas (oxýs: ‘agudo, punzante’) y (morós: ‘fofo, romo, tonto’). Oxímoron, es un oxímoron ya en su estructura lingüística.
La lengua de nuestra vida cotidiana está llena de oxímoros (no se admiten como plural ni oxímorons y oxímorones), algunos de ellos muy logrados: humildemente orgulloso, ciencia ficción, inteligencia política… (es una broma… ¿o no… en nuestro caso concreto?).
La unión de dos conceptos contradictorios genera un tercer concepto que desborda los significados precedentes y que se ve enfatizado por las variantes literarias irónicas, metafóricas... etc. que siempre están abiertas a la interpretación y uso de los hablantes.
No acudiremos al diccionario para definir impotencia. Digamos que, genéricamente, es una incapacidad o imposibilidad para hacer algo concreto. Sin más.
Ahora bien, semi-impotencia, tan oxímoron como semi-preñada, ¿qué significaría?, ¿ser medio impotente (y claro medio potente) siempre y al mismo tiempo, o bien ser impotente la mitad de las veces (y por tanto la otra mitad potente)?
No es una cuestión fácil de resolver… más teniendo en cuenta que… ni tan siquiera funcionan las matemáticas porque, en esta tesitura, uno es más que dos veces medio.
Como vemos, no queda muy clara cuál sería la aportación semántica del nuevo concepto… lo que me va a permitir unas ciertas disquisiciones al respecto… aprovechando el vacío normativo y también lógico.
Sabemos que cuando existe una imposibilidad aislada o infrecuente para hacer algo no debemos preocuparnos demasiado pues las cosas funcionan de esa manera. Tal vez llegar a esa conclusión pueda requerir en determinados casos de ayuda psicológica… para los más psicologizados…pero desde luego no es una dolencia grave y nada que no pueda enseñar simplemente el paso del tiempo.
Situamos nuestro nuevo concepto, semi-impotencia, como un lento pero inexorable proceso a caballo entre esta imposibilidad esporádica y anecdótica, y la impotencia sustancial, sin adjetivos, la que se acerca al eje del NO como la asíntota al eje de coordenadas. La definitiva, vamos.
Aconsejo a nuestros políticos, a los no antisistema, que desde este estado de semi-impotencia, caracterizada dramáticamente porque queremos más de lo que podemos y sus variantes, no desperdiciar las contadas ocasiones donde coincidan algo de poder y algo de querer… porque es posible que la situación no se vuelva a repetir en idénticas circunstancias o simplemente no se vuelva a repetir.
Heráclito de Efeso (-544 a -484) pensaba que todo fluye y trataba de explicar la naturaleza a través de tres aspectos: El devenir, la unión de contrarios y el logos o la razón que tiene a la armonía. A él se atribuye el aforismo ‘El agua no pasa dos veces por el mismo rio’… aunque parece ser que dicha sentencia es lo que Platón nos cuenta sobre Herálito a través de las observaciones hechas por un discípulo de éste llamado Crátilo. Tanto si la frase pertenece a Heráclito como si es una interpretación de Crátilo o Platón, ciertamente refleja una filosofía, el devenir, en el que las cosas en la vida son como las gotas de agua de un rio. Las vemos, pasan y no vuelven nunca más. Las realidades de hoy no son las de mañana porque todo cambia y fluye con el tiempo. No hay segundas oportunidades repetibles.
Esconderse de la acción tras la nube de la perfección suele conllevar frecuentemente al nihilismo. Así pues, no hacer algo A porque existe un algo B, que es mejor aunque inalcanzable, nos sitúa ante la elección dicotómica entre dos opciones: una real, de menos alcance, frente a otra irreal, aunque más ventajosa. Esta es la falacia de Nirvana: tener dos alternativas, una con claros pros y contras pero factible y realizable frente a la otra significativamente mejor pero casi imposible (Harold Demsetz, 1969).
Ya en esta línea, años antes, Voltaire (París, 1694 - 1778), había dicho que, ‘Lo mejor es enemigo de lo bueno’ (Le mieux est l'ennemi du bien). Trataba de dejar constancia igualmente de que el perfeccionismo, puede esconder oscuras razones, unas veces mezquinas, otras cobardes, de personajes que huyen de la crítica, del miedo a equivocarse, de falta de coraje o de convencimiento en sus propias ideas. También puede esconder personalismos, egos sobredimensionados, regates en el corto plazo… o serias carencias de visión de Estado.
Parece que la nueva política también trae bajo el brazo más consignas que contenidos e ideas, más sectarismo que sentido común y que también busca la aprobación sin dejar de mirar el retrovisor de los votos que pierden o ganan con cada palabra que dicen o con cada gesto que hacen o dejan de hacer. ¡Que pronto se aprenden los vicios y que difícil es ser riguroso!
El PSOE de Sánchez tiene sus viejos problemas, seguramente potenciados por la “corto” menguante visión zapaterista o izquierdismo de entretenimiento de masas más que reparto socialdemócrata del bienestar y la riqueza. Fue más sencillo tensar la cuerda del populismo para aumentar el voto que meterse con Eléctricas, Bancos y Caixas… que financian la corrupción… Pero este es un tema que dejaremos para otro día.
Hoy quiero hablar más de Ciudadanos.
Voté a Ciudadanos cansado del excesivo protagonismo de las derechonas regionales, más reaccionarias que la nacional… porque están protegidas y blindadas a la crítica por subvenciones a medios privados (prensa, radio y TV), con TVs y radios públicas a su servicio, banderas, lenguas y folclores, todos bien engrasados para actuar como una mezcla de entretenimiento identitario narcotizante y tapaverguenzas, mitad y mitad.
En su momento, Ciudadanos fue un soplo de aire fresco ante el ahogo nacionalista y su voto pretendía romper la ambivalencia del PSC y la interlocución obligada de los nacionalistas en ausencia de mayoría absoluta de la Cortes. Muchos estábamos hastiados de que CiU y/o PNV brujuleasen en su favor todas las legislaturas de mayoría relativa y forzasen mejoras para sus parroquias, y parroquianos, untando con denuedo la maquinaria del enfrentamiento con el resto de España.
Pero el espectáculo que estamos viendo ahora, contra toda hipótesis razonable, es tan difícilmente explicable como entendible cuando intentan hacerlo. Tenemos un partido bisagra que se niega a actuar como tal cuando le toca. Creo que le han sido ofrecidos una vicepresidencia y ministerios y no. Nada. Ya tenemos otro con “¿Qué parte del NO no ha entendido, señor Rajoy?”. Y son dos.
Esta vez no habrá que hacer grandes análisis para explicar las causas del futuro fracaso de un Ciudadanos central y bisagra como ocurrió con el PRD de Roca. No. Esta vez las explicaciones estarán listas para cualquiera con un mínimo sentido común y observancia. Es lo que pasa cuando te votan para ser pragmático pero el shock de unos buenos resultados ( o no tan buenos) te convierte en Moisés. Hay precedentes territorialmente cercanos.
Para este viaje no hacían falta alforjas, Albert.
Es un error creerse el ganador antes de comenzar de la carrera. Y otro, esperar los aplausos antes de subir el telón que da comienzo a la función. Solo porque sí. Porque yo lo valgo. Porque yo lo merezco. Algunos votantes nos sentimos huérfanos… sino abandonados. Y no queremos otras elecciones, las terceras en un año, por cabezonería o incontinencia verbal de sus líderes… o por cualquiera de las otras razones posibles que son incapaces de explicarnos, o nosotros de creernos. No son razones verosímiles sino sofismas y falacias, cuestiones personales que se ponen por delante del bien común. Falta de maduración o maduración forzada de invernadero.
Con algo de la prudencia y humildad que no tuvisteis, algo menos de soberbia, de la que aún vais sobrados, tal vez orientaríais vuestros deseos a otros interlocutores distintos de Felipe VI, y vuestra acción política a mejorar las cosas… que, por cierto, hay donde elegir… Pero mejorar las cosas no es improvisar sobre la marcha. Ciertamente queda bien hablar sin leer… pero a veces, con un guion delante… se evitan meteduras de pata significativas. Algo más de reposo y reflexión puede ir bien para evitar meterse en jardines de los que después cuesta salir... en el caso de que pueda hacerse… que, como vemos, no es siempre.
No se trata de decir que yo soy el bueno porque el otro es el malo y me opongo a él. Ese cuento es para niños de preescolar… y ya no se lo cree nadie.
Hay que actuar, hay que mojarse, hay que dejar de lloriquear. Hay que conseguir lo bueno para hoy y para mañana y olvidarse del nihilismo de lo mejor… o por lo menos saber que lo mejor es más imposible cuanto más idealizado está.
Muchos de los que hemos creído y votado Ciudadanos no nos vamos a olvidar fácilmente de lo que está pasando. Ha costado muchos años de esfuerzo crearlo y no perdonaremos que se rompa la criatura de un manotazo sin más explicaciones que las que hasta ahora hemos escuchado.
Acabo con un trozo del soneto 79 de Lope de Vega, otro gran oxímoron, y lo dedico a estos políticos que, aunque les pese, nos representan, lo cual nos da derecho a llamarlos a la cordura, acercarlos al Logos del Heráclito de hace más de 2500 años, a superar los contrarios y generar la armonía y síntesis de opuestos. A avanzar desde la aceptación de la realidad tal cual, es más que refugiarse en el ideal de lo que puede ser.
“Sosiega un poco, airado temeroso humilde vencedor, niño gigante cobarde matador, firme inconstante traidor leal, rendido victorioso. Déjame en paz, pacífico furioso, villano hidalgo, tímido arrogante, cuerdo loco, filósofo ignorante, ciego lince, seguro cauteloso… “ (Lope de Vega, Rimas, LXXIX) Cordero |
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